Me pasé toda la mañana pensando en el sueño, y en sus ojos.
Después de salir de clase quedé con Lindsay para ir al Sunnycream a tomar helado, era uno de mis grandes "vicios". Salimos del aparcamiento del instituto en su coche.
- ¿Qué tal ha ido tú día?- Preguntó
- Fatal, hoy en Lengua con el "Sargento" (mote de nuestro profesor de lengua) lo pasé fatal, me pilló dibujando en la libreta y me hizo pasar toda la hora leyendo Romeo y Julieta con Mike- Dije resignada.
- Amy, últimamente estás muy desconcentrada, ¿te ocurre algo?. El otro día Ellen nos invitó al cine con Roland, Patrick, y Eric y seguiste de largo como si no la ignoraras- Lo dijo muy intrigada.
Roland es el chico que le gusta a Linds desde el parvulario, y Eric me tira los trastos desde que comenzó el curso, me gustaba, pero no me veía preparada para una relación. Nunca había tenido novio, y nunca me había interesado, era feliz libre, Linds pensaba que estaba loca.
- Sí me dí cuenta, pero no me apetecía - Mentí, no sabía de lo que me hablaba.
Seguimos de camino a la heladería sin decir nada más, aparcamos justo enfrente y empecé a hablar.
- Tengo que contarte algo, estoy preocupada, no quiero que te rías de lo que voy a decir, ¿vale? - Se lo dije muy seria.
- Pues con esa cara que me pones no es para menos, ¿es algo serio?.
- Pues...oigo voces y tengo sueños extraños desde hace tiempo, no sé que significa pero estoy un poco asustada, nunca me había pasado nada parecido, siempre escucho la misma voz y el sueño siempre ocurre en el mismo lugar.
- Vaya, pues sí que es extraño, ¿puede ser por alguna película que te haya marcado?, o quizás sea algo más importante, quizá te quieran mandar un mensaje desde el inframundo - Se rió, no sé por qué pero no me sorprendió, hasta yo me eché a reir.
- Sí quizás tengas razón y solo son cosas mías - Aunque yo sabía que no era nada normal.
Nos tomamos los helados y nos dirigimos a la tienda de cds, necesitaba comprar un nuevo cd para el cumpleaños de mi madre y aprovechamos que estábamos allí para ir de tiendas.
Nos metimos en los almacenes Walk-Market y nos lo recorrimos de cabo a rabo, me enamoré de un vestido blanco palabra de honor que en la cintura quedaba bastante holgado y pomposo, no lo dudé y lo compré, aunque no sabía cuando iba a utilizarlo, normalmente no salía de vaqueros ajustados. Linds se compró un biquini en tonos naranjas y rosas, muy bonito por cierto, y un pantalón corto para sus clases de tenis. Salimos, nos subimos al coche y cuando iba a salir del parking vi al chico de mis sueños tras los ventanales del almacén, grité.
- ¡¡¡Para!!!, tengo que volver dentro he olvidado algo, vengo enseguida.
- Amy espera- me dijo
No esperé y salí corriendo del coche, entré pero ya no estaba donde lo había visto, recorrí la superficie con la mirada, no estaba pero estaba segura de haberlo visto, me quedé inmóvil recapacitando por lo ocurrido, me agarré los brazos y comencé a llorar desesperada, Lindsay entró corriendo y al verme llorando se quedó estática, pero enseguida me abrazó, estaba temblorosa no podía decir nada.
- Amy, ¿está todo bien? ¿ qué ocurre?
Entre sollozos lo único que alcancé a decirle antes de desmayarme fue:
- Silencio.
Desperté y parecía de noche, no alcanzaba a ver nada, poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad, estaba en mi habitación y no recordaba como había llegado. Sentí una descarga en el cuerpo cuando miré hacía la ventana, allí estaba el, apoyado en el alfeizar, mirándome como quien mira una figura a punto de romperse, se puso el dedo en la boca indicándome que no hablara.
- Es hora de que hablemos, pero tienes que creerme, si no va a ser difícil que entiendas lo que voy a decirte.
Asentí, pero antes tenía que aclararme algunas cosas.
- ¿Por qué apareces en mis sueños? ¿ quien eres, qué haces aquí y cómo has entrado? - Pregunté más asustada de lo que pretendía parecer.
- Mi nombre es Eliel, estoy aquí para informarte de un peligro que corres, he entrado por que tú me lo has permitido.
Me reí.
- ¿Yo te he dejado entrar? No me hagas reír, la puerta estaba abierta ¿no? - Dije con sorna.
- No exactamente, no estás despierta, por lo tanto estás soñando, conmigo, y así es como me puedo comunicar contigo. Lo he intentado de otras formas pero no he tenido buen resultado.
Ahora estaba a los pies de mi cama, vestía igual que en el sueño pero esta vez llevaba una camiseta de baseball, estaba guapísimo, no sabía por qué pero me sentía atraída por el, no me había ocurrido nunca, sentía cosas desconocidas en mi ser, calor, frío, nervios, mariposas en el estómago.
- Vale, vamos a pensar que te creo y que estoy soñando, ¿eres real o solo eres producto de mi imaginación?, hoy te vi en los almacenes, y el otro día estabas en mi casa, ¿también soñaba?.
- No, realmente estaba en tu casa ese día, pero llegó tu madre y no podía continuar allí, hoy me has visto pero sólo mi reflejo, ello a contribuido a que te sumas en este sueño. Y ahora, ¿vas a escucharme?.
Dudé, ¿qué debía hacer?, en realidad, y no sé tampoco el por qué lo creía, me inspiraba confianza y tranquilidad, tengo que saber qué es lo que pasa con las voces y con él, así que le dije que continuara. Me miró con dudas en el rostro, pero se sentó a los pies de mi cama y empezó a hablar.
- Corres un grave peligro, alguien quiere verte muerta, para el eres un estorbo es su lucha, esto que voy a decirte seguro que te asustará pero no tienes por qué, eres un descendiente directo de un ángel, y no de un ángel cualquiera, eres descendiente del arcángel Gabriel, mano derecha de Dios.Lo miré atónita unos segundos y luego rompí en carcajadas, aunque no era risa en sí, reía de puro nervio, en ese instante recordé que un día en la oficina de papá, lo vi hablando con un hombre bastante extraño y hablaban sobre no se qué de la guerra de los ángeles y la biblia, y contemplé en aquel hombre un halo de luz que rodeaba su delicada figura, una luz que me cautivó e interrumpí la conversación acercándome a él y pidiendo que se agachase a mi altura. Recuerdo tocarle la cara suave y tersa y observé aquellos ojos azules como el mismo cielo que me miraban con dulzura y como puso sus labios en mi frente para darme un beso.
Miré a Eliel asustada, me cogió la mano entre las suyas y dijo.
- No tienes que preocuparte, si me dejas ayudarte todo saldrá bien, te diré todo lo que necesites saber, ahora duerme, sé que esta información es mucha para ti, volveré pronto.
Me quedé en la oscuridad.
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O.O ¡necesito más!
ResponderEliminar(K)
ResponderEliminarsigue por favor!!!!!!!!!!!!!!!!!
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