Primer Capítulo:
Caminaba ladera arriba con los auriculares puestos y la música a todo volumen, tenía que llegar a casa antes de las 6, llevaba dos semanas castigada y mamá me había dejado ir con Lindsay a comprar unos nuevos cds, iba ensimismada en mis pensamientos, cuando de pronto oí una voz, tan clara que me asustó, miré hacia todos lados y no vi nada. ¿Serán ilusiones mías? (otra vez no, pensé), desde que me pongo a escuchar música me desconecto del mundo. Seguí de camino a casa, pero todo quedó en silencio de repente, y la oí claramente.
- Silencio - Decía la voz.
Esta vez no eran alucinaciones, la había oído más clara que la primera vez, silencio había dicho, se me erizó todo el cuerpo, miré a ambos lados y al no ver nada eché a correr, al llegar a casa, tiré la puerta tras de mí y subí corriendo a mi habitación, me quité la mochila, me tiré a la cama y me puse la almohada encima de la cabeza, respiraba a todo gas, sentía mi corazón dislocado bajo el pecho, el pulso acelerado...me rendí y comencé a llorar.
No era la primera vez que me pasaba, ya había escuchado le misma voz otras veces, y siempre con la misma frase, silencio, ¿silencio? ¿pero qué me está pasando, me estaré volviendo loca? ¿de dónde venía esa voz?. Al final me dejé de dormir de puro agotamiento tras tantas lágrimas.
Sonó el teléfono, pero lo dejé sonar, sabía que mi madre aún no estaba en casa y no me apetecía ponerme al teléfono, seguramente era Linds, siempre llamaba a esta hora, me viré hacía la pared y volví a dejarme dormir.
Me encontraba en un parque, o eso parecía, habían muchos árboles pero de un color verde extrañamente oscuro, como cuando una lechuga se pone vieja en la nevera, entre ellos me fijé en un sendero de tierra de diferente color al resto, me encaminé por el, tenía miedo, pero algo me decía que debía continuar, fué entonces cuando vi una silueta oscura al final del camino, no la distinguía bien pero parecía la figura de un hombre, paré en seco y me quedé mirando, pensando qué hacer, irme o seguir, la silueta no se movía, está fija y notaba una penetrante mirada sobre mí, sus ojos era lo único que veía con nitidez, oscuros como la misma noche, y tan atrayentes y brillantes como la luna.
Me desperté.
Era la hora de la cena, y tenía hambre, bajé a la cocina a buscar algo para picar, mamá aún no había llegado. Cogí una bandeja del mueble y la llené de bollería un vaso de agua, y un poco de helado que había en el congelador, me senté al ordenador a ver las novedades.
Interesante. No me dejarás asi, ¿verdad?
ResponderEliminarCreo que tengo que continuarla, hasta yo me siento intrigada :)
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