Bienvenidos a mi nuevo mundo
Donde mi imaginación salta a la pantalla

jueves, 10 de mayo de 2012

Primer amor

    Por fin llegó el día, esta vez todo será distinto, hoy hablaré con el y le diré todo lo que siento. Hoy me siento preparada y estoy feliz.
    Le cité en nuestro parque donde siempre pasábamos la tarde con nuestros amigos, no tiene ni idea que iré sola, le dije que habíamos quedado todos como de costumbre. Los nervios afloran cuando llega la hora de arreglarme, abro el armario y busco el vestido azul que me compré para la ocasión, una tela alegre, ligera y vaporosa, con un pequeño brillante en cada fina asilla, el cual hace de botón para la misma, me miro en el espejo y me veo en la cara una sonrisa tonta, me senté a los pies de la cama y me puse unas sandalias blancas llenas de tiras y un cordón para entrelazar en mi pierna, saco un poco de brillo de labios del cajón de la cómoda, me gusta lo natural, meto las llaves de casa el móvil y la cartera en un bolsito de tela blanca que me hizo mi abuela hace unos años, volví al espejo y asentí, estaba lista.
    Por el camino los nervios fueron en aumento y no podía borrar la sonrisa de mi cara, pensando en la cara que pondría salía una pequeña risa tonta de mi garganta, la gente me miraba y yo saludo riendo, me sentía radiante, llena de felicidad, ya divisaba el parque una explosión abrió todo mi ser por dentro, había preparado lo que iba a decirle desde hacía ya días, crucé la calle y lo vi sentado en el banco con un pantalón vaquero y la camisa negra que tanto me gustaba, marcaba la forma de su cuerpo, era un chico delgado pero con buen cuerpo, un palmo más alto que yo, de piel morena y pelo castaño, tenía unos ojos inmensos de color azul zafiro  rodeados por unas pestañas espesas, era perfecto. Me miró y me subieron los colores, notaba el calor en la cara, le sonreí y me senté a su lado.
    - No ha llegado nadie aún - Dijo con su voz risueña.
    - Ian, no vendrá nadie, te cité por que tenía algo importante que decirte - Me miró con curiosidad pero sin quitar su preciosa sonrisa de los labios - Somos amigos desde hace años y poco a poco mis sentimientos hacía ti han ido haciéndose aún más grandes hasta convertirse en un gran cariño, y del cariño he pasado a sentir por ti algo mucho mayor, y mucho más intenso, llevo unos meses pensando en ti a todas horas, pensando que estarías haciendo, cuando volveríamos a vernos, si tendrías un minuto para mí, y hoy me levanté con la sensación de que estaba preparada para abriste mi corazón y mis sentimientos, tengo que quitarme este peso de encima - Lo miré, notaba el ardor en mis mejillas, pero al fijarme en el estaba tan rojo como lo estaba yo - ahora después de haberte dicho todo esto espero una respuesta, pero espera no quiero que sea ya, quiero que lo pienses, y cuando estés seguro de lo que decir estaré esperando, no quiero que digas algo que me haga daño, pero quiero que sepas que sea cual sea tu respuesta la aceptaré y nada cambiará entre nosotros.
    Antes de terminar de hablar me apretó con fuerzas junto a el, noté su corazón latir a cien por hora, no me había dado cuenta de mi respiración agitada hasta que estuve junto a su pecho y entonces dijo.
    - Phoebe has sido más valiente que yo, llevo mucho tiempo queriendo decirte lo mucho que me gustas y las ganas que tenía de poder tenerte entre mis brazos, no me hace falta pensarlo, estoy seguro de lo que siento por ti y puede ser tan grande como el universo, gracias por haber sido tan valiente.
    Y nos fundimos en un romántico beso que aún hoy, 45 años después, lo recuerdo con muchísimo cariño y nostalgia.
    No podía imaginar que tanto tiempo después estuviera a mi lado aquel chico de 16 años y ojos zafiro a mi lado y habría sido tan inmensamente feliz.

martes, 8 de mayo de 2012

Fin...Continuará

    Le he dado muchas vueltas y creo que no voy a seguir con la historia de "Silencio", no me termina de gustar la trama, hay algo que se me escapa y no sé lo que es, se ve muy sencilla y pesada. Empezaré quizás una nueva con más paciencia y sin prisas a ver si esta sale mejor. :) gracias a los que la leen y me ayudan a mejorarla.

viernes, 4 de mayo de 2012

Felicidad

    Deseo, un sentimiento irrefrenable que te incita a obrar, un algo que somos incapaz de controlar, el deseo físico o intelectual, a cual mejor. En el camino de la vida nos llenamos de miles de deseos, miles de metas por cumplir, mil cosas por conseguir, en ese trayecto llegamos a conseguirlos, a cambiarlos por otros o incluso a desecharlos por alguna razón, pero siempre va con nosotros.
     Cuando cumples uno de esos deseos nos inunda la felicidad y el placer de haberlo conseguido. Y ahí es cuando explota la adrenalina y el deseo de conseguir más, por que así somos los humanos queremos siempre más, no nos conformamos y luchamos por dar otro paso más en nuestro camino hacia la meta, el deseo de los deseos, por que al fin y al cabo vamos luchando toda una vida para una cosa en particular la FELICIDAD plena, luchamos toda la vida siempre con el objetivo de llegar a ser felices, pero lo que no sabemos es que sea cual sea la meta, cada día el mero hecho de estar vivos y poder continuar es la felicidad más grande que tenemos, el estar junto a nuestros seres queridos, el tener cariño y afecto por parte de otro, el repartir amor con la gente que quieres, ahí radica la felicidad, en vivir cada día como si fuera el último.

jueves, 3 de mayo de 2012

La oportunidad

  Ánimo.   Cuando la felicidad y la oportunidad llaman a tu puerta, invítalas a entrar, abónalas, riégalas, no dejes que se marchiten, por que desde que empiezan a salir por la ventana te encontrarás sumido en el remolino de la tristeza y la desesperanza. Dicen que el tren pasa una vez, y es verdad pero pasa una vez al día, o incluso una vez cada cierta hora, está en ti agarrarte a el y no soltarlo, ni caerte, hay que poner los pies firmes, la mirada al frente y el alma dispuesta a la luchar por lo que quieres, así es como único se puede salir adelante. Yo hoy me propuso aferrarme con fuerzas y luchar, te invito a seguirme.

lunes, 30 de abril de 2012

Virginia, mi mejor AMIGA.

   
    La primera vez que la vi pensé que era un prepotente estirada, tan estirada en su silla, observando todo lo que pasaba a su alrededor, mirada asesina cuando posaba sus enormes ojos sobre los tuyos, y zassss apartaba la vista. Uuuugh pero que repugnante la niña esta, pensaba yo, yo que iba dispuestísima a conocer nueva gente.
    Pasaron así los días del curso y poco a poco empezamos a entablar conversación pero de muy escuetas palabras, había creado una muralla impenetrable a su alrededor. Habíamos creado un grupito de chicas entre todas, pero siempre había una con la cual teníamos más afinidad, y no nos pudimos conocer bien hasta casi acabado el curso, un curso de 9 meses, nunca pensé que ella, la chica estirada del principio de curso se convirtiera así en una de las personas que más adoro, esa chica de personalidad fuerte, a veces muy pesimista, con su cabecita llena de proyectos e ideas, llena de dudas, pero desbordando amor por sus seres más queridos, una loca con la que reir, una amiga en la que apoyarte y llorar, una persona a la que acudir, un mano amiga.
    Ella, esa muchacha de pocas palabras y de muy mal humor, es hoy por hoy la mejor de mis amigas. ¿Tengo problemas? a llorarle a Virgi (por que no le gusta que la llamen Virginia, me extrangula xD) ¿Tengo alguna buena noticia? a soltarsela a Virgi, sean cuales sean las cosas que surgen en mi cabeza, todas y cada una de ellas, las sabe, esa niña que poco a poco descubrí, que me alegro por millones de años luz de haber echado abajo su coraza y penetrar en su gran corazón, y de seguir junto a ella a pesar de la lejanía.
    Por que tú eres y serás la mejor amiga que se pueda tener.
    Por que como tú no hay dos.
    Por que contigo todo ha sido risas, llantos, enfados y todo lo que conlleva una amistad que durará siglos.
    Por que tú y yo formamos un uno.
    Por que te quiero y punto.
    Vir gracias por aparecer en mi vida, eres la mejor de las mejores.
    Para ti por ser tú. 
                                                  ¡¡¡GRACIAS!!! 

viernes, 27 de abril de 2012

Capitulo siete

    Mientras yo daba los datos en el hospital, los médicos se alejaban por el pasillo con mi madre en una camilla, como seguía aterrada por la situación casi no podía hablar con la enfermera y me acompañó a una salita de espera para que me tranquilizara.
    - Amy será mejor que te sientes y te tranquilices, verás que tu madre sale de esta, es una mujer muy fuerte.
    - Vera, estoy muy asustada no sé qué hacer - Dije casi gritando
    Miré hacia la entrada y ví entrar al inspector Deabon con un policía, ahora me preguntaría por lo que había pasado y no tenía ni idea de qué decirles, ¿tuvimos un enfado y me largué de casa, después al regreso la encontré dónde la había dejado con una puñalada en el pecho?, ¿en qué me había metido?. Se acercaron y se sentaron en las sillas enfrente de la mía.
    - Buenas noches Amy, mi nombre es Carl Deabon y este es Luke Steen, tenemos que hacerte unas preguntas.
    Sólo asentí con la cabeza, y ellos empezaron a bombardearme a preguntas que no tenían sentido, o yo no se las encontraba, le conté todo tal y como había ocurrido, desde que llegue de clase hasta volver con Linds, sus miradas se encontraron y asintieron entre sí.
    - Amy si recuerdas alguna otra cosa que nos pueda ayudar, te dejo aquí mi tarjeta, llama sea cual sea la hora, no hay ningún problema - Dijo el inspector me tendió la mano la estrechamos y se fue.
    Me levanté y me fui hasta la enfermera, que nos había dejado solos al entrar el inspector y su acompañante.
    - ¿Cuando sabré algo de mi madre?
    - Ahora le están haciendo pruebas a ver cómo está la herida, y los daños que le ha producido en el cuerpo, verás que pronto traen noticias, tú espera tranquila - Ella hablaba pero yo no la oía - Amy ¿quieres que llame a alguien?.
    - ¿Podrías llamar a Lindsay y decirle que estoy aquí?
    - De acuerdo, tú espera allí.
    Me senté de nuevo en aquella salita, fría, triste, sin sentimientos, blanca por todas partes, el único color que tenía era una pequeña televisión encendida con el volumen muy tenue, no podía ni fijar la mirada en ella, mi mente estaba muy saturada. Había pasado más de dos horas después de ver la camilla recorrer aquel pasillo y aún no habían respuestas, y Linds no había aparecido aún, me acerqué de nuevo a dónde estaba la enfermera.
    - Vera, mi madre lleva más de dos horas ahí dentro y aún no ha salido nadie a decir nada, ¿eso es normal? - Noté la voz temblorosa y gastada.
    - Está bien, espera aquí, voy a ir yo a preguntar ¿vale?.
    Cuando desapareció por el pasillo, me asomé a la puerta a coger un poco de aire, notaba que me estaba fallando el cuerpo, justo cuando las puertas se abrían ante mí apareció Linds corriendo y me abrazó llorando.
    - Ohh nena cuanto lo siento, ¿sabes algo nuevo?, ¿estás bien? ¿quieres que vaya a buscarte algo de abrigo, algo de comer?.
    - No tranquila estoy bien, aún no me han dicho nada, acaba de entrar Vera a preguntar.
    - Pues ahí viene, vamos - Dijo con prisa
    El trayecto entre ambas me pareció eterno, aunque venía con una sonrisa en los labios.
    - Ella está bien, la herida no le tocó ningún órgano, pero ha perdido mucha sangre, ahora le están haciendo una transfusión, y te puedo decir que tiene mejor color. Ahora vendrá el médico a hablar contigo, mientras esperen ambas en la salita.
    Me puse las manos en la cara y comencé a reír como una histérica, Lindsay me miraba asombrada mientras yo no podía parar de reír, y en pocos segundos la risa se convirtió en llanto, me abrazó y me tranquilizó pasándome la mano por el pelo y la espalda.
    - Nena ya está aquí el médico.
    - Amy puedes estar tranquila tu madre evoluciona de forma muy favorable, podrás entrar a verla dentro de un momento, pero no podrás estar mucho rato, ya que ha perdido mucha sangre y está muy agotada, si hubieses tardado un poco más en llegar quizás las cosas hubiesen sido fatídicas, vendré a buscarte para que entres a verla.
    tenía tanta tensión acumulada que suspiré como nunca lo había hecho, me giré hacia Linds y le sonreí, comencé a contarle como había encontrado a mamá cuando llegué a casa cuando volvió el médico, nos levantamos ambas, pero el médico sólo permitía que pasara yo.
    Cuando entré en la habitación tenía los ojs cerrados, me acerqué le cogí la mano y la llamé bajito.
    - Mamá, estoy aquí.
    Abrió los ojos y me apretó la mano, me sonrió y me dijo que no preocupara que todo estaba bien, que pronto volvería a casa y reanudaríamos nuestra conversación, le dije que había venido el inspector Deabon y que seguramente también querría hablar con ella.
    - Amy, yo no vi nada, estaba pensando en la conversación que habíamos tenido y de pronto sentí una punzada en el pecho, y un dolor horrible se apoderó de mí, noté como alguien me agarraba mientras me estaba desangrando y perdí la conciencia - Dijo muy asustada.
    Entró el médico y me dijo que la dejara descansar que mañana sería otro día, le dí un beso en la frente me despedí y le dije que mañana a primera hora estaría con ella. Linds me llevó a casa, quería quedarse conmigo esa noche pero le dije que estaba bien que no hacía falta, me daría una ducha y me acostaría, la convencí y se marchó no sin antes insistir.
    Cuando salí de la ducha me puse el pijama y me miré al espejo, no me reconocía tenía la cara pálida y los ojos hinchados, rojos. Me dispuse a salir del baño para meterme en la cama, lo necesitaba más que nada, pero cuando abrí la puerta una sombra se acercó a mí y me agarró con fuerzas, no me había dado tiempo de pensar en el, pero allí estaba abrazándome con fuerza, me sentí desvanecer en sus brazos y caí en un profundo sueño. al par de horas desperté y él estaba allí abrazado aún a mí mirándome con rostro triste.
    - Siento no haber llegado a tiempo, no pude hacer nada por evitarlo. Siento ser portador de más malas noticias Amy, pero ya ha empezado la guerra, y tú eres su punto clave, el ataque a tu madre ha sido intencionado, han mandado a alguien a matarte y se confundió con tu madre. A partir de hoy tienes que andar con mucho cuidado, no vamos a cambiar nada de tu vida normal, seguirás yendo a clase y haciendo las cosas que haces normalmente, a tu madre se le ha asignado protección divina, al igual que a ti...
    No tenía ganas de hablar solo quería dormir y despertar de ese maldito sueño.
    -... estaré día y noche pendiente a ti, te prometí que no dejaría que te pasara nada y así será.
    - Eliel ¿pretendes que después de lo de hoy siga actuando como hasta ahora?, han intentado asesinar a mi madre, ha estado a punto de morir, ¿qué tengo que hacer, esperar a que venga a mí y siga matando a mis seres queridos. O me mate? Tenemos que hacer algo, quizás irnos de viaje, o irnos lejos de aquí.
    - Amy no es tan fácil, te encontrará estés dónde estés, no estamos hablando de un simple mortal, estamos hablando de seres "especiales", no te pasará nada si haces lo que yo te digo, el no debe saber que sabes esto, debe creer que sus planes están saliendo bien, pero no lo logrará lo mataré antes de que pueda hacerte nada, no permitiré que te ocurra ni lo más mínimo, antes moriría si pudiera pasarte algo, confía en mí, por favor.
    - Mañana iré al hospital a ver a mamá. Confío en ti Eliel. - Y me dejé dormir, no sé siquiera si lo oyó.
    Pasé la noche soñando, en cada uno de ellos moría, alguien me mataba, y siempre quedaban plumas negras a mi alrededor.
 

Amor y Miedo

    Asustada corrí entre los árboles, mi cuerpo casi no me respondía ya, mi corazón acelerado y mi respiración agitada tenían mi mente moribunda, estaba muerta de frío, y aún no sabía que estaba haciendo en medio de aquellos árboles ¿cómo había llegado hasta allí?, sentí un pinchazo en el estómago, esos pinchazos que nos dan cuando presentimos cosas, de repente oí pasos tras de mí, corrí más, corrí todo lo que podía ya que tenía las piernas llenas de heridas a causa de estar descalza, ya había tenido que levantarme varias veces por tropezarme,y el frío cada vez era más y más intenso, oía los pasos cada vez más cerca, no miré hacia atrás ni un solo momento sabía que eso haría que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, no podía permitir gastar más tiempo tenía que salir de allí, pensaba que ya no podía más cuando vislumbré pequeñas luces a lo lejos, me parecieron coche, e intenté acelerar mi paso pero ya mi cuerpo no podía más y me desplomé en el suelo, me agarré las rodillas y me hice un ovillo, los pasos estaban ya muy cerca, los oía casi a mi lado, me agarraron los hombros una bonita voz me dijo.
    - ¿Qué haces tú sola a estas horas por el bosque?
    Lo único que pude hacer fué llorar y aferrarme a aquel cuello que me era del todo familiar, me cogió la cara y entre lágrimas nos dimos el beso más intenso del mundo. En mi sonambulismo salí al bosque a buscarlo y al despertar me había asustado por no saber qué hacía allí, me levantó del suelo entre sus fuertes brazos y me llevó a casa.
    Esa noche se quedó en mi cama, y esa fué la primera noche de muchas otras.
    Demien gracias por aparecer en mi vida.

jueves, 26 de abril de 2012

En la oscuridad


    Allí en la oscuridad se encuentra encerrada, no se ve con claridad pero puedo sentirla, sé que desea salir, noto su respiración cerca de mí, y un calor familiar, el sonido como de un pequeño rugido aflora de su garganta, sigo sin ver nada y un nudo en el estómago me paraliza, me cuesta respirar, me aprisiona el pecho, siento a la vez pánico y miedo, la noto aún más cerca me aferra la garganta con mucha fuerza, solo distingo un brillo, el cual imagino proviene de su mirada, una mirada de rabia, una mirada terrorífica, con más fuerza aún me empuja contra la pared y me suelta con una risa sobrehumana, una risa que con solo oírla quieres llorar y alejarte cuanto antes, yo no puedo estoy petrificado en el suelo.
    Se coloca ante mí, aún en la oscuridad puedo verla con más claridad tiene sus ojos inyectados en sangre y los colmillos más afilados que la punta de un cuchillo, acaricia mi pelo, estoy aturdido mientras me toca la cara como si nunca hubiese visto otro ser como yo, se lame los labio y se fija en mi cuello, noto que ha llegado el final, cierro los ojos y me resigno a mi destino, noté sus colmillos rasgando mi piel, resbaló una lágrima de mis ojos, eso fué lo único que sentí antes de que la oscuridad infinita se apoderara de mí.

    Y desperté en una cama de sábanas de satén granate.

miércoles, 25 de abril de 2012

Capitulo seis.

Capitulo seis.
 
    Estaba en clase de Historia, aguantando al profesor que no paraba de hablar, esta era una de las asignaturas que más odiaba, tanta fecha, tanto nombre, ¿qué me importaba cuando y dónde había habido una guerra o se había muerto un rey?, y ahora sabiendo que Eliel estaba en el instituto, menos podía concentrarme, cuando tocó el timbre del final de hora, metí los libros en el bolso y salí corriendo al pasillo, lo busqué con la mirada de un lado a otro pero no lo veía, alguien me tocó el hombro suavemente me giré y era el, que vuelco me dio el estómago, me miraba con una sonrisa amplia y como siempre encantadora, lo abracé con todas las fuerzas que me dejaba el cuerpo, ya que a causa de los nervios que me provocaba perdía toda mi fuerza. Apartó mi cara y me besó, un beso que no duró más de tres segundo, pero para mí duró horas (qué exagerada) me encanta sentir sus labios y la calidez de su cuerpo. Le cogí de la mano y nos alejamos del resto, me lo llevé a los jardines y nos sentamos en un pequeño banco que estaba frente a una fuente que ya no funcionaba.
    - ¿Cómo ha ido tu primer día de clase? - Pregunté
    - No sabía lo cansado que sería esto, si lo llego a saber hubiese buscado otra forma de tenerte cerca - Se echó a reír.
    Me encantaba el sonido de su voz.
    - Pues aún nos quedan un par de horas más, así que vete acostumbrándote por que tienes muchos dáis por delante - Y me fijé en la fuente, de la cual volvía a salir agua, miré a Eliel asombrada me sonrió, me besó la mano y la puso en su pecho.
    - Eres el ser más hermoso que he visto en mi vida - Me dijo sin apartar sus ojos de los míos - No puedo dejar de mirarte, no pensé nunca que podría pasarme esto, me tienes hechizado Amy. Hoy nada ni nadie podrá separarte de mí, mientras estés conmigo nunca te pasará nada. Te lo prometo.
    No sabía qué decir, mis ojos se habían llenado de lágrimas y empezaron a salir por sí solas, lloraba de alegría, el secó mis lágrimas con sus dedos y me abrazó tan fuerte que casi me deja sin respiración, pero podría morir de esta manera, era la persona más feliz del mundo junto a él.
    Tuvimos que regresar a clase, pero no dejé de sentir su intenso abrazo en ningún momento del día, sentía sus palabras vibrar en mi mente, las cosas que me había dicho sonaban sinceras y llenas de amor, me puse a pensar que era demasiado para mí, era un chico extraordinario y en cambio yo me sentía poca cosa a su lado, un mensaje al móvil me sacó de mis pensamientos.
    - En 2 minuts t spero n ls aparkmientos, al kmbio de hra. Bss - ponía en mensaje.
    - Esta Linds
    Cuando tocó el timbre me dirigí rápido a los aparcamientos, estaba sentada en el coche con el móvil en la mano, estaba escuchando a The Fugees, cuando me vió apagó la música y me sonrió.
    - Chica tengo algo muy importante que decirte, pero muy importante, esta mañana en la taquilla me habían dejado una notita y me decía de vernos a la hora del almuerzo en gimnasio, ¿a qué no sabes de quién era?...
    - Uy uy uy no me lo puedo creer, no me dirás que era de Roland ¿no? - Dije llena de sorpresa.
    - Jajajaja, exactamente, el mismo que viste y calza, me ha invitado a salir este de semana al parque marítimo, ¿qué te parece?
    - Eso es genial¡¡¡, ya era hora que se lanzara, me alegro y muchísimo, y ¿qué piensas hacer?
    - No lo sé - Dijo con una sonrisa pícara.
    - Irás, se te ve en la cara.
    - Amy no puedo perder esta oportunidad, estoy de los nervios, no me lo creo aún - Dijo con una risa nerviosa - esta tarde tenemos que ir de compras.
    - Linds no voy a poder esta tarde ya tenia planes.
    - Nena esto es un asunto de vida o muerte, ese chico puede esperar, esto es muy importante y tú mi mejor amiga tienes que ayudarme.
    - Eres muy lista, eso se llama chantaje emocional Lindsay Marie - Le dije riendo, hizo un movimiento de hombros y se rió - Está bien iremos de compras.
    Al final de las clases no encontré a Eliel, tenía una nota en la taquilla donde decía que nos veríamos a la noche, como siempre Linds me llevó a casa.
    - Vengo a por ti dentro de una hora, ¿estarás lista?

    - Prometido - Dije con mi mejor cara de santa.
    Entré en casa y me encontré con mi madre en el sofá, se giró y me miró.
    - Por fin en casa - Me dijo - Paso más tiempo fuera de casa que dentro, este trabajo me tiene estresada, ya no puedo dedicarte ni tiempo, siéntate tenemos que hablar.
    - Cuando me hablas así se me eriza todo el cuerpo. Le dije.
    - Amy, creo que tenemos que vender la casa, no puedo con todos los gastos por más que trabaje, estoy perdiendo mi vida, y estoy perdiéndote a ti, ya no hablamos, cuando llego a casa lo que quiero es descansar. He visto cerca del pueblo una casita, necesita unos arreglos, pero estará bien, sé que tú le tienes mucho cariño a esta casa pero verás que en la otra casa estaremos mejor.
    - No puedo creer que te quieras ir de casa - Le dije enfadada - ¿Es que no te da pena? Toda nuestra vida a transcurrido entre estas paredes, esta casa ... - No dije nada más y salí corriendo a mi habitación.
    Me cambié rápido de ropa, y salí de casa, Linds me cogería por el camino. No estaba dispuesta a abandonar mi casa.
    Fuimos a comprar como siempre a la gran superficie que estaba en el pueblo, y como siempre Linds se gastó más dinero del que debía, compró ropa, zapatos, y muchas chuches, nos paramos en la plaza y nos hartamos a chuches mientras le contaba los planes de mi madre de abandonar nuestra casa.
    - No puedo creer que te vayas de allí, aunque también debes pensar en tu madre, no puedes ser egoísta, tu madre se pasa todo el día trabajando, y en viajes de negocios, eso tampoco es vida para ella.
    - Ya lo sé, pero esa casa la compró mi padre y es uno de los pocos recuerdos que tengo de el, si lo perdemos. ¿qué me quedará?.
    - Nena habla con ella, siéntate y habla con ella, quizá haya otra solución.
    Cuando me dejó en casa, mi madre aún estaba en el sofá, no había movido ni un músculo desde que me fui. de allí.
    - Mamá, ¿no hay otra posibilidad? - No se movió, no me habló, no movió ni un músculo.
    Me acerqué y al verla grité, grité y grité, tenía el pecho ensangrentado y no se movía, le tomé el pulso y aún latía, era un latido muy débil, mi madre se moría.
    - Aguanta mamá, llamaré a una ambulancia. No me dejes tú también.
    La ambulancia llegó pronto, me subí con ella, tras de mí subió un médico y comenzó a enchufar el cuerpo de mi madre a miles de aparatos, otro médico subió y cerró las puertas, ya salíamos de camino al hospital.
 
 

martes, 17 de abril de 2012

Capítulo cinco

    


Capítulo cinco.

Esperé mucho tiempo despierta y no aparecía, estaba acostada en la cama con Pulgas sobre mis piernas, el sueño me vencía y me dejé dormir. Algo me despertó, aire frío, estaba helada, abrí los ojos y la ventana estaba abierta, me froté los ojos aún dormida, me quité la sábana de encima y cuando fui a poner lo pies en el suelo, los alcé rápido, estaba dormido sobre mi alfombra, se veía tan perfecto, el compás de su respiración suave, acompasado, la línea de su rostro era perfecta, crucé las piernas y me quedé más de media hora observando cada respiración, cada movimiento, cada rasgo de su cuerpo, creo que me estaba ¿enamorando? imposible, no lo conocía de nada, era un chico muy misterioso, con muchos secretos, mucha historia que desconocía, era totalmente desconocido para mí, pero sentía cierta familiaridad, lo sentía cercano. Abrió los ojos y me miró sin verme, se incorporó sentándose en la alfombra y puso sus manos en mis rodillas, me estremecí e instintivamente coloqué mis manos sobre las suyas, las agarré y le ayudé a levantarse del suelo, no apartaba sus ojos de mis ojos, y yo hacía lo mismo, cuando estuvo a la altura de mi cara me incliné hacia él soltando sus manos y colocando ambas manos a ambos lados de su cara atrayéndole hacia mí, me sorprendió la suavidad de su piel y su calidez, cambió el gesto de su cara y suavemente cogió mis manos y las quitó de su cara.
    - Amy vengo a resolver tus dudas - Soltó mis manos y se sentó a los pies de la cama, dejando bastante espacio entre ambos.
    - Sí claro - dije desconcertada. Creo que me estaba rechazando. Que vergüenza sentí.
    - Vine a verte como te dije, pero al ver que estabas dormida no quise despertarte y al final yo quedé dormido también - Sonrió. Qué sonrisa - Bueno Amy, esto se está poniendo cada vez más peligroso, y tengo que contarte todo de una vez, tu enemigo se llama Gaziel, y es un ángel caído, Dios lo lo desterró del cielo y ahora ha formado un ejército de ángeles caídos para destruir a la raza humana, pero antes quiere acabar con toda descendencia que implique a los ángeles, así que por eso estás doblemente en peligro amy.
    - ¿Pero Eliel tú qué pintas en todo esto?, ¿también eres un ángel?.
    Se quedó dubitativo pero contentó.
    - Sí, soy tu ángel de la guarda.
    Vaya, eso no lo esperaba. Mi ángel de la guarda, ahora eso lo cambia todo, y aclara muchas cosas, como por ejemplo el sentimiento de cercanía hacia él.
    - Mi ángel de la guarda - Dije en voz alta.
    - Sí, así es, por eso estoy aquí, mi deber es cuidarte y no dejar que nada te ocurra.
    - Y si soy pariente de Gabriel, ¿por qué no es el mi ángel custodio?, no sería mejor así¿?
    - No, puesto que el es un arcángel Amy, es superior a todos los ángeles, ¿cómo explicarte?, es como si fueran los encargados de personal, ¿lo comprendes?. 
    - Ummhhh, vale y ¿cómo vas a protegerme? o ¿qué es lo que tenemos que hacer? - Me estaba poniendo muy nerviosa, me temblaban las piernas, ¿qué iba a hacer yo, una simple humana, frente a un ejército de ángeles?
    - No te preocupes, conmigo estás a salvo, soy muy hábil - Desde que sonríe se me quita cualquier temor - Ahora tengo que irme, que es muy tarde.
    Se dirigió a la ventana, y le dije.
    - ¿Por qué no sales por la puerta? evitarás romperte la espinilla - Y me eché a reír.
    Bajamos en silencio la escalera hasta la puerta, cogí las llaves del pequeño mueble del recibidor, cuando me dirigía a abrir la puerta apartó mis manos de ella, me giró hacia el y me besó, fue la sensación más agradable de mi vida, sentí el calor de sus labios acariciando los míos, sentí como el calor recorría todo mi cuerpo y la sensación de placer que ello me produjo, le acaricié la cara y su tacto suave volvió a sorprenderme, la acaricié el pelo y lo apreté hacia mí, nos separamos, deseando no hacerlo jamás y nos miramos largo rato a los ojos, me acarició la cara, y me dio un beso en la frente.
    - Esto no está nada bien - Dijo con voz asustada - Debo irme, nos veremos mañana.
    Salió de la casa y desapareció en la oscuridad, no entré en casa hasta pasado un rato, estaba feliz, asombrada, cautivada y asustada. al entrar pasé por la cocina a tomar agua, sentía la boca seca.
    A la mañana siguiente, cuando desperté me sentía radiante y llena de felicidad, oí el claxon de Linds fuera y corrí a vestirme, como siempre se me hacía tarde, asomé por la ventana para decirle que ya iba, en el alfeizar había una pluma blanca preciosa, la recogí y la guardé en la gaveta del semanario.
    - ¿Qúe tal la noche sin mí? - Preguntó Linds.
    - Muy interesante - Dije.
   Llamaron a Linds al móvil y mientras íbamos camino a la entrada del Instituto, vi el coche de Eliel, el corazón se me sobresaltó, y aceleré el paso, allí estaba en la ventanilla de admisión. Caminé hasta el y al llegar a su espalda oí lo que decía.
    - Sí, biología está bien.
    Notó mi presencia y al girarse mostró una de esas hermosas sonrisas suyas.
    - Ahora estarás más segura - dijo sin quitar la sonrisas de sus labios.
    - ¿Te has matriculado en el instituto? - Dije con sorpresa y entusiasmo.
   
    

    

domingo, 15 de abril de 2012

A mi Yeni.

    Llegaste a mi vida como un soplo de aire fresco, te introdujiste en mi mundo como si fuera el tuyo, afloraste en mí nuevas sensaciones desconocidas, me hiciste ver el mundo de otra manera, me encandilaste con tus ojos azul turquesa, sabías que punto tocar en mi alma para penetrar más y más en ella, hasta atravesar el corazón, mi corazón rebosante de amor, ternura, pasión, y te instalaste en él con garra, para no soltarte jamás, sensaciones intensas rebozaron en mí, ahora era yo la que pensaba en no soltarte jamás, abrazarme con fuerzas a ti y no dejarte escapar jamás, pero el tiempo todo elimina y un día el destino quiso que nos separáramos, tú mi pequeña amiga incondicional, la que me entendía mejor que nadie, la que me ayudó en los peores momentos, tú la que se sentaba en mi regazo a escucharme desvariar y me animaba con un pequeño lametón en la mejilla. Nunca pensé que pudiera echarte tanto de menos pequeña amiga, aún te busco al subir a tu refugio, aún te escucho maullar, aún te veo con tu movimiento de princesa venir a mis pies para pedirme mimos. A veces me desespero al saber que ya no estás ahí, nada ni nadie podrá remplezar el hueco que dejaste en mí, y a pesar de hacer tanta vida que no estás no puedo mirar tus fotos sin llorar.
    GRACIAS PEQUEÑA AMIGA POR HACER DE ESA PARTE DE MI VIDA ALGO TAN ESPECIAL.

viernes, 13 de abril de 2012

Cuarto capítulo

    Cuarto capítulo.
    Sentía que caía de un precipicio y desperté al lado de Linds, y Pulgas entre sus brazos. La toqué un poco y gimió perezosa, pero abrió lo ojos y me miró.
    - Amy ¿cómo te encuentras? ayer nos pegaste un buen susto, tu madre se puso como loca.
    - Estoy bien, me siento cansada pero estoy bien - Dije, aunque pensaba en Eliel más que otra cosa, ¿volvería esta noche? por otro lado mi parte más sensata me decía que solo podía ser un sueño.
    - Te traje a casa desde el pueblo, llamé a tu madre por el camino y le conté lo ocurrido, fue tal la angustia que no entendía palabra de lo que decía, como no tenía activado el manos libres le dije que te traía a casa, tu madre ya estaba aquí antes de llegar nosotras, con Harold - el médico del pueblo- nos dijo que no nos preocupáramos que sería una bajada de tensión, que te dejáramos descansar y aquí estamos. No quise irme a casa hasta estar segura de que estabas bien, tu madre ya se ha ido a trabajar, no sin antes pasar a verte.
    - Uhmm.
    - ¿Me vas a decir qué es lo que pasa?, te pasaste la noche hablando en sueños aunque no entendía nada solo oí el nombre de Gabriel.
    - Pues no sé que soñé, no me acuerdo de nada - Mentí no quería que pensara que estaba loca, esta historia me traía de cabeza. - Vamos a desayunar, ¿te parece?.
    - Mejor opción imposible - Le encantaba comer, a pesar de que comía como un elefante no tenía un kilo de más, la envidiaba - Me pido unos cruasanes de mantequilla y un café mmmm, vamos allá, buenos días vida. Gritó
    Bajamos la escalera aún en pijama y nos pusimos manos a la obra, yo me tomé una taza de leche con colacao y un cruasan a la plancha, mientras Lindsay se tomó dos cruasanes una taza de café y luego para rematar dos tostadas con mermelada y mantequilla, puaggg¡¡¡ ¿cómo podía comer tanto por la mañana?, mi estómago no estaba preparado para bombas, eso seguro. Al terminar el desayuno Linds llamó a casa de sus padres para decirles que pasaba el día conmigo ya que no me veía bien, sus padres aceptaron, nos conocíamos desde que eramos pequeñas y siempre habíamos acostumbrado a quedarnos una en la casa de la otra, hasta nuestros padres tenían una relación de amistad.
    Subimos a mi habitación y cogimos ropa limpia. Mientras ella se duchaba yo me limpiaba lo dientes y me recogía el pelo en un moño para no mojarlo. Al terminar nos vestimos y nos fuimos a coger sol a la parte de atrás de la casa, sacamos las hamacas, unas limonadas, y la radio vieja de mi padre. Mi padre, aquella palabra me sonaba extraña en la cabeza, y de pronto recordé algo. Un día cuando me dirigía con mi padre a comprar el pan como todos los domingos, algo en la ruta cambió, normalmente íbamos directamente a la panadería, pero esa vez nos desviamos, recorrimos un largo trayecto y nos quedamos frente a una especie de iglesia, nunca había pasado por allí, no recuerdo por dónde fuimos era muy pequeña para recordarlo, pero sí recuerdo perfectamente la iglesia, sobre todo por sus cristaleras llenas de ángeles preciosos ataviados con ropas blancas y a su alrededor mosaicos de todos colores formando prados verdes, o cielos azules.
    - Tierra llamando a Amy. ¿ves? estás en las nubes chica, ¿has escuchado algo de lo que te he dicho? - Dijo irritada.
    - Linds, vaya lo siento, es que me vino a la mente un viejo recuerdo. De mi padre.
    - Ahmm ¿y es más importante que hacerle caso a tu amiga del alma que te está contando sus penas?- el tono que puso no pudo evitar que riera - No me lo puedo creer, tener amigas para esto.
    - Venga, ¿por qué no vamos a dar un paseo por Southbeach? así podemos caminar por la playa mientras nos tomamos un helado.
    - Está bien, pero entonces tienes que dejarme un biquini por que como comprenderás si vamos a la playa no perdono un rayito de sol, necesito coger un poco de color ¿no crees?.
    - Linds eres morena, mírame a mí, si me pueden confundir con un fantasma - Reí
    nos pusimos unos biquinis cogimos unas toallas y nos fuimos a la playa. Allí como estábamos en pleno verano no era fácil encontrar aparcamiento, pero tuvimos suerte había uno justo al lado de un gran Porsche  Cayenne negro, me sonaba ese coche, lo había visto en algún lugar. Nos compramos un helado y nos tumbamos en la arena, la playa estaba llena de gente, pero a lo lejos me llamó la atención un chico, estaba solo sentado en el muro que separaba la arena del parking, de piel blanca pero cuerpo esculpido, de pelo oscuro y ojos negro ¡era Eliel!, miré a Linds que se había percatado donde tenía mi mirada.
    - ¿Está bueno eh? es  nuevo en el pueblo y para el próximo curso está matriculado en el instituto, no veo la hora de empezar a clase - La miré exitada y nerviosa al mismo tiempo - Vamos a hablar con el, ya que seguro no tiene amigos y se sentirá solo.
    - Ve tú, a mí no me interesa - Mentí de nuevo, deseaba ir donde el estaba - prefiero tomar un rato más el sol.
    - Amy que sosa eres.
    - ¿Además que pasa con Roland?.
    - Roland pasa de mí y lo sabes.
    - Linds si no hablas con el nunca lo sabrás.
    - Ya me has fastidiado - Dijo fingiendo enfado.
    Cuando volví a mirar ya él no estaba, lo busqué desesperada con la mirada pero había desaparecido.
    Llegamos a casa pasada la hora de almorzar, como mi madre no estaba en casa aún, tendría que preparar algo, así que saqué unos calamares a la romana que había en el congelador y los freí, mientras Lindsay cortaba para hacer una ensalada. Comimos y nos echamos en el sofá a ver la tele.
    - Bah, no hay nada que merezca la pena - Comentó Linds - ¿y si me acerco a mi casa y traigo unas pelis?
    La miré dubitativa y al final asentí.
    - Vale pero por favor nada de guerra, que ya está el mundo mal.

    - Claro bizcochito traeré de amor con final feliz - y se echó a reír - Vaaaaale tranquila, nada de guerra, estoy aquí en 10 minutos, espérame despierta - y me guiñó un ojo. Salió por la puerta y oí el coche arrancar.
    Hice un poco de zapping, pero era verdad no había nada en la tele, miré que tenía un mensaje en el contestador, era mi madre, vendría tarde esa noche, me levanté y me fuí a fregar los platos del almuerzo, así hacía tiempo a que llegara.
    - ¡¡¡Aaaaahhh!!! ¿Pero tú no puedes llamar antes de entrar? - Eliel tenía a Pulgas en los brazos y estaba sentado en la encimera de la cocina.
    - Lo siento - Sonrió, qué sonrisa más perfecta, pensé - Estaba tu amiga en casa y ...
    - Eso no es razón suficiente para que entres así. Dije tajante.
    - Vale, prometo la próxima vez hacer más ruido - Dijo riendo.
    - Eso no tiene que ver, en una casa ajena antes de entrar se toca en la puerta, se llama por teléfono, vamos lo que haría cualquier persona normal.
    - Vaya eso sí que se me escapa. Pero no soy una persona normal - Se bajó, soltó a Pulgas en el suelo y se acercó para cogerme la mano, yo no la aparté - ¿Cómo estás? - Preguntó muy serio
    - Pues la verdad no sé qué responderte, por que aún no creo que esto esté pasando.
    - Supuse que te iba a costar entenderlo pero tengo que ponerte a salvo y necesitas saber todo lo que ocurre. Ya sabes una de las partes importantes pero aún hay mucho que tienes que saber.
    Suspiré resignada.
    - Tú dirás, por que yo no sé ni qué preguntarte, me siento totalmente bloqueada, aunque sí que te puedo contar algo curioso, después de conocerte, han empezado a surgir recuerdos en mi cabeza, recuerdos que no tengo desde que tenía cuatro o cinco años, recuerdos de mi padre.
    - Bueno eso es buena señal, cuanto más recuerdes más fácil será para ti entender.
    - ¿Cómo es posible que yo provenga de un ángel Eliel?.
    - De un arcángel, Gabriel no es un ángel cualquiera ya lo sabes.
    - Bueno como sea - Aumentaba la angustia.
    - Bien. Dios que no estaba tranquilo con todo el mal que se estaba haciendo en el mundo mandó a Gabriel a la tierra en busca de información, quería averiguar por qué entre sus hijos, a los que él amaba con tanto fervor, albergaban tanta envidia, avaricia e ira, por qué se destruían entre ellos mismos. Gabriel estuvo diez días en la tierra, en esos diez días conoció a una bella joven hija de un pastor, alta, de tez blanca y ojos negros como el azabache - Enseguida me vino a la mente mi abuela Claire - Ella se enamoró perdidamente de él, y él se encandiló por ella y juntos crearon un hijo - mi padre - a su vez ese hijo tuvo una hija, y ahí es dónde estás tú.
    Me miró esperando mi respuesta.
    - No sé qué pensar. ¡Oh Dios santo! desciendo de un arcángel, ¿y mi madre sabe todo esto?.
    - No. Ni siquiera lo sabe tu padre, tu abuela se lo llevó consigo a la tumba.
    - Osea, ¿que mi abuela lo sabía?.
    - Sí, Gabriel antes de volver al firmamento le contó lo que él era y el por qué estaba en la tierra, aunque no estoy seguro de si tu abuela lo creyó.
    Nos quedamos un rato en silencio, tenía que digerir bien toda esa información, alcé la mirada para encontrarme con la suya, que no había apartado de mí ni un sólo segundo.
    - ¿Y tú, qué eres? Dije intrigada por tener más respuestas sobre el.
    - Amy, ya he vuelto - Gritó Linds desde la entrada.
    - Voy, ya te abro - Dije desde la cocina - Tienes que irte, pero quiero saber más.
    - Claro, volveré esta noche - Y me sonrió, su boca era perfecta de un color rojo apetecible.
    Me fuí hacia la puerta y me giré para decirle adiós pero ya no estaba.
    Nos pasamos la tarde viendo las pelis de Scary movie muertas de la risa, pero en mi interior estaba asustada, nerviosa y con ansias de ver de nuevo a Eliel. Cuando Linds se había ido y yo había cerrado y apagado las luces, subí a mi habitación y como siempre Pulgas esperaba acostado en mi cama.
    Ahora esperaría a que él llegase.


   
 

miércoles, 11 de abril de 2012

Tercer capítulo.

    Tercer capitulo.
    Me pasé toda la mañana pensando en el sueño, y en sus ojos.
    Después de salir de clase quedé con Lindsay para ir al Sunnycream a tomar helado, era uno de mis grandes "vicios". Salimos del aparcamiento del instituto en su coche.
    - ¿Qué tal ha ido tú día?- Preguntó
    - Fatal, hoy en Lengua con el "Sargento" (mote de nuestro profesor de lengua) lo pasé fatal, me pilló dibujando en la libreta y me hizo pasar toda la hora leyendo Romeo y Julieta con Mike- Dije resignada.
    - Amy, últimamente estás muy desconcentrada, ¿te ocurre algo?. El otro día Ellen nos invitó al cine con Roland, Patrick, y Eric y seguiste de largo como si no la ignoraras- Lo dijo muy intrigada.
    Roland es el chico que le gusta a Linds desde el parvulario, y Eric me tira los trastos desde que comenzó el curso, me gustaba, pero no me veía preparada para una relación. Nunca había tenido novio, y nunca me había interesado, era feliz libre, Linds pensaba que estaba loca.
    - Sí me dí cuenta, pero no me apetecía - Mentí, no sabía de lo que me hablaba.
    Seguimos de camino a la heladería sin decir nada más, aparcamos justo enfrente y empecé a hablar.
    - Tengo que contarte algo, estoy preocupada, no quiero que te rías de lo que voy a decir, ¿vale? - Se lo dije muy seria.
    - Pues con esa cara que me pones no es para menos, ¿es algo serio?.
    - Pues...oigo voces y tengo sueños extraños desde hace tiempo, no sé que significa pero estoy un poco asustada, nunca me había pasado nada parecido, siempre escucho la misma voz y el sueño siempre ocurre en el mismo lugar.
    - Vaya, pues sí que es extraño, ¿puede ser por alguna película que te haya marcado?, o quizás sea algo más importante, quizá te quieran mandar un mensaje desde el inframundo - Se rió, no sé por qué pero no me sorprendió, hasta yo me eché a reir.
    - Sí quizás tengas razón y solo son cosas mías - Aunque yo sabía que no era nada normal.
    Nos tomamos los helados y nos dirigimos a la tienda de cds, necesitaba comprar un nuevo cd para el cumpleaños de mi madre y aprovechamos que estábamos allí para ir de tiendas.
    Nos metimos en los almacenes Walk-Market y nos lo recorrimos de cabo a rabo, me enamoré de un vestido blanco palabra de honor que en la cintura quedaba bastante holgado y pomposo, no lo dudé y lo compré, aunque no sabía cuando iba a utilizarlo, normalmente no salía de vaqueros ajustados. Linds se compró un biquini en tonos naranjas y rosas, muy bonito por cierto, y un pantalón corto para sus clases de tenis. Salimos, nos subimos al coche y cuando iba a salir del parking vi al chico de mis sueños tras los ventanales del almacén, grité.
    - ¡¡¡Para!!!, tengo que volver dentro he olvidado algo, vengo enseguida.
    - Amy espera- me dijo
    No esperé y salí corriendo del coche, entré pero ya no estaba donde lo había visto, recorrí la superficie con la mirada, no estaba pero estaba segura de haberlo visto, me quedé inmóvil recapacitando por lo ocurrido, me agarré los brazos y comencé a llorar desesperada, Lindsay entró corriendo y al verme llorando se quedó estática, pero enseguida me abrazó, estaba temblorosa no podía decir nada.
    - Amy, ¿está todo bien? ¿ qué ocurre?
    Entre sollozos lo único que alcancé a decirle antes de desmayarme fue:
    - Silencio.
    Desperté y parecía de noche, no alcanzaba a ver nada, poco a poco mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad, estaba en mi habitación y no recordaba como había llegado. Sentí una descarga en el cuerpo cuando miré hacía la ventana, allí estaba el, apoyado en el alfeizar, mirándome como quien mira una figura a punto de romperse, se puso el dedo en la boca indicándome que no hablara.
    - Es hora de que hablemos, pero tienes que creerme, si no va a ser difícil que entiendas lo que voy a decirte.
    Asentí, pero antes tenía que aclararme algunas cosas.
    - ¿Por qué apareces en mis sueños? ¿ quien eres, qué haces aquí y cómo has entrado? - Pregunté más asustada de lo que pretendía parecer.
    - Mi nombre es Eliel, estoy aquí para informarte de un peligro que corres, he entrado por que tú me lo has permitido.
    Me reí.
    - ¿Yo te he dejado entrar? No me hagas reír, la puerta estaba abierta ¿no? - Dije con sorna.
    - No exactamente, no estás despierta, por lo tanto estás soñando, conmigo, y así es como me puedo comunicar contigo. Lo he intentado de otras formas pero no he tenido buen resultado.
    Ahora estaba a los pies de mi cama, vestía igual que en el sueño pero esta vez llevaba una camiseta de baseball, estaba guapísimo, no sabía por qué pero me sentía atraída por el, no me había ocurrido nunca, sentía cosas desconocidas en mi ser, calor, frío, nervios, mariposas en el estómago.
    - Vale, vamos a pensar que te creo y que estoy soñando, ¿eres real o solo eres producto de mi imaginación?, hoy te vi en los almacenes, y el otro día estabas en mi casa, ¿también soñaba?.
    - No, realmente estaba en tu casa ese día, pero llegó tu madre y no podía continuar allí, hoy me has visto pero sólo mi reflejo, ello a contribuido a que te sumas en este sueño. Y ahora, ¿vas a escucharme?.
    Dudé, ¿qué debía hacer?, en realidad, y no sé tampoco el por qué lo creía, me inspiraba confianza y tranquilidad, tengo que saber qué es lo que pasa con las voces y con él, así que le dije que continuara. Me miró con dudas en el rostro, pero se sentó a los pies de mi cama y empezó a hablar.
    - Corres un grave peligro, alguien quiere verte muerta, para el eres un estorbo es su lucha, esto que voy a decirte seguro que te asustará pero no tienes por qué, eres un descendiente directo de un ángel, y no de un ángel cualquiera, eres descendiente del arcángel Gabriel, mano derecha de Dios.
    Lo miré atónita unos segundos y luego rompí en carcajadas, aunque no era risa en sí, reía de puro nervio, en ese instante recordé que un día en la oficina de papá, lo vi hablando con un hombre bastante extraño y hablaban sobre no se qué de la guerra de  los ángeles y la biblia, y contemplé en aquel hombre un halo de luz que rodeaba su delicada figura, una luz que me cautivó e interrumpí la conversación acercándome a él y  pidiendo que se agachase a mi altura. Recuerdo tocarle la cara suave y tersa y observé aquellos ojos azules como el mismo cielo que me miraban con dulzura y como puso sus labios en mi frente para darme un beso.
    Miré a Eliel asustada, me cogió la mano entre las suyas y dijo.
    - No tienes que preocuparte, si me dejas ayudarte todo saldrá bien, te diré todo lo que necesites saber, ahora duerme, sé que esta información es  mucha para ti, volveré pronto.
    Me quedé en la oscuridad.
 
 
 

lunes, 9 de abril de 2012

Segundo capítulo

    Segundo capítulo
    Después de aburrirme un rato al ordenador, me fijé en el reloj, las 10 de la noche.
    - Qué extraño, mamá debería haber llegado ya.
    Me levanté y me dirigí al teléfono, llamaría a su oficina, el piloto parpadeaba, habían dejado un mensaje, después lo escucharía, ahora me urgía saber de mamá, llamé pero nadie contestaba, llamé al móvil y no lo cogía, que extraño, probablemente venga de camino, colgué y pulsé la tecla de los mensajes, tras un largo silencio oí una ligera voz que decía.
    - Siiiilencio.
    Sobresaltada colgué el auricular tan violento que cayó al suelo, lo recogí rápidamente como si quemara y lo coloqué. Esto sí era extraño, ¿ahora también por teléfono?, estaba asustada y mamá sin llegar, apagué las luces de la casa y volví rápidamente a mi habitación, al entrar vi una sombra hacia mis pies.
    - ¡Oooh Pulgas me has asustado!. Recogí al gato del suelo
    - Miauu
    Me senté a los pies de la cama aún nerviosa, mientras el gato ronroneaba y me pasaba la cola por la cara, estaba ansiosa no sabía que estaba pasando, por qué no dejaba do oír es voz y esa misma frase, al principio no eran tan frecuentes, llegué a creer que era mi imaginación, pero ya estaba segura de que no eran cosas mías y que realmente la oía. De repente sonó el pestillo y el rechinar de la puerta de la entrada, por fin mamá había regresado. Solté al gato y corrí hacia la puerta pero la casa seguía a oscuras y la puerta seguía cerrada, aún así seguí hacia la puerta y noté que alguien me miraba desde algún lugar de la casa, giré sobre mis pasos y encontré al final de las escaleras la sombre del hombre de mi sueño, no grité, no corrí, no me asusté, solo observé, ahora la veía con más claridad ya que la luz que salía de mi habitación insidia sobre el cuerpo y pude distinguir una figura delgada, hombros estrechos, un cabello corto y ondulado, y esos ojos penetrantes que recordaba del sueño. La figura bajó los primeros escalones despacio y yo seguía sin moverme, no podía apartar los ojos de aquella figura y de aquellos ojos que no dejaban de observarme, volvió a bajar otro escalón y reaccioné alejándome unos pasos hacia atrás sin desviar la mirada.
    - No te asustes por favor, necesito decirte algo muy importante - Dijo la voz, tan suave y melodiosa que me pareció de otro mundo.
    - ¿Cómo? - No sabía que otra cosa responder estaba aturdida, y me sentía desorientada.
    Me disponía a coger el pomo de la puerta para salir corriendo cuando noté que su mano presionaba sobre la mía, me giré tan bruscamente que la figura retrocedió y me soltó.
    - Prometo que no voy a hacerte ningún daño, puedo explicártelo- Dijo
    Entonces ví el reflejo de unos faros, me giré para ver a través de la ventana y vi el coche de mamá entrando por el camino, cuando volví a girarme hacía la figura había desaparecido.
    Corrí fuera de la casa en busca de mamá, y allí estaba ella con unas ojeras enormes y el rostro demacrado del cansancio, iba a contarle lo sucedido, pero decidí contárselo después de la cena, no sabía por qué el roce de aquella mano había descargado en mí todo tipo de sensaciones, paz, serenidad, tranquilidad, aún sentía el calor en mi mano, estaba confusa, un extraño entra en casa y yo pensando en el calor de su mano.
    - ¿Te veo en las nubes esta noche Amy, ha pasado algo? - Notaba su voz cansada.
    - No nada interesante - ¿por qué no se lo había contado? sentía que no podía contarle lo ocurrido, algo en mi interior me decía que no era necesario.
    Mi madre no solía ser muy habladora después de venir del trabajo, se limpió las manos, y salió de la cocina.
    _ Vamos a dormir que ya es hora - Dijo sin ganas.
    Me levanté e hice lo mismo, la vi subir las escaleras sin ánimo ninguno, pasaba más de medio día trabajando en esa oficina, arreglando el papeleo del fiscal, y cuando llegaba a casa sólo quería darse un baño y acostarse a dormir. Éramos solo ella y yo, mi padre nos abandonó cuando solo tenía 4 años, mis recuerdos hacía el son demasiado vagos, recuerdo pocas cosas, pero una de ellas la recuerdo con mucha claridad.
    Un día de verano me subió al coche y me dijo que hacía muchísimo calor y que teníamos que refrescarnos, paró frente a los viejos almacenes de la ciudad, y yo corrí tras el hasta un montón de piscinas, cuando me dijo que eligiera una, cogí la más que me había llamado la atención, no la más grande, no la más bonita, solo una que tenía una foto de una pareja un niño y un perro que jugaban en la piscina, y esa es la que nos llevamos a casa.
     Hacía tiempo que no recordaba ese día, apagué la luz de la cocina y subí las escaleras, oí a mamá en su cuarto, me acerqué le dí las buenas noches y me fui a mi habitación, Pulgas estaba acostado en la almohada cuando me vio entrar se levantó ronroneó y se bajó de la cama, me quité la ropa, me puse una camisa vieja que usaba para dormir y me acosté, Pulgas de un salto se subió a la cama, se estiró se colocó a mis pies y me dormí.
    El mismo bosque, pero esta vez había algo diferente, los colores parecían más claros, y cuando miré hacia donde estaba la sombra la otra vez, la vi, pero esta vez no era una sombra, vestía con unos pantalones negros, muy perfectos en mi opinión y una blusa ancha y blanca, ahora veía todo claro en él, era guapísimo, no tendría más edad que yo, me miraba como yo a él, me sonrío y quise acercarme a él.
    Desperté, maldita sea, Pulgas se había bajado de la cama y estaba arañando el marco de la ventana, me acerqué pero no vi nada, lo cogí y lo llevé conmigo a la cama, ¿volvería a soñar?.

Ángeles

    Primer Capítulo:
    Caminaba ladera arriba con los auriculares puestos y la música a todo volumen, tenía que llegar a casa antes de las 6, llevaba dos semanas castigada y mamá me había dejado ir con Lindsay a comprar unos nuevos cds, iba ensimismada en mis pensamientos, cuando de pronto oí una voz, tan clara que me asustó, miré hacia todos lados y no vi nada. ¿Serán ilusiones mías? (otra vez no, pensé), desde que me pongo a escuchar música me desconecto del mundo. Seguí de camino a casa, pero todo quedó en silencio de repente, y la oí claramente.
    - Silencio - Decía la voz.
    Esta vez no eran alucinaciones, la había oído más clara que la primera vez, silencio había dicho, se me erizó todo el cuerpo, miré a ambos lados y al no ver nada eché a correr, al llegar a casa, tiré la puerta tras de mí y subí corriendo a mi habitación, me quité la mochila, me tiré a la cama y me puse la almohada encima de la cabeza, respiraba a todo gas, sentía mi corazón dislocado bajo el pecho, el pulso acelerado...me rendí y comencé a llorar.
    No era la primera vez que me pasaba, ya había escuchado le misma voz otras veces, y siempre con la misma frase, silencio, ¿silencio? ¿pero qué me está pasando, me estaré volviendo loca? ¿de dónde venía esa voz?. Al final me dejé de dormir de puro agotamiento tras tantas lágrimas.
    Sonó el teléfono, pero lo dejé sonar, sabía que mi madre aún no estaba en casa y no me apetecía ponerme al teléfono, seguramente era Linds, siempre llamaba a esta hora, me viré hacía la pared y volví a dejarme dormir.
    Me encontraba en un parque, o eso parecía, habían muchos árboles pero de un color verde extrañamente oscuro, como cuando una lechuga se pone vieja en la nevera, entre ellos me fijé en un sendero de tierra de diferente color al resto, me encaminé por el, tenía miedo, pero algo me decía que debía continuar, fué entonces cuando vi una silueta oscura al final del camino, no la distinguía bien pero parecía la figura de un hombre, paré en seco y me quedé mirando, pensando qué hacer, irme o seguir, la silueta no se movía, está fija y notaba una penetrante mirada sobre mí, sus ojos era lo único que veía con nitidez, oscuros como la misma noche, y tan atrayentes y brillantes como la luna.
    Me desperté.
    Era la hora de la cena, y tenía hambre, bajé a la cocina a buscar algo para picar, mamá aún no había llegado. Cogí una bandeja del mueble y la llené de bollería un vaso de agua, y un poco de helado que había en el congelador, me senté al ordenador a ver las novedades.

domingo, 8 de abril de 2012

Noches de Insomnio

   Sentada en el suelo de mi habitación, no siento el frío del suelo,ni pienso en nada más, sólo escucho el ruido de la lluvia caer sobre el tejado, el crepitar de las gotas al caer al suelo con tal intensidad que a veces me asombra, imagino ser una gota, la sensación de libertad que proporcionaría salir de allá arriba tan lejos, en el cielo, ahora oscuro, solo iluminado por la suave luz de la luna, que feliz me haría volar, volar alto, quizá más alto que el águila, sentir el aire a través de mi cuerpo y tener esa sensación de libertad de las aves, hacer piruetas y miles de "cabriolas" en el aire, ¿serán las aves tan felices como parecen?, estoy segura que sí. Ahora a oscuras en mi habitación y con el resonante sonido de la lluvia en mis oídos, puedo evadirme del mundo, evadirme de todo lo demás, ahora solo estamos la lluvia y yo, al abrir la ventana me caen algunas gotitas en la cara y esa sensación me encanta, están frías y me erizo con cada una de ellas. Un día correré por las calles mientras llueve, solo por el mero echo de sentirla caer sobre mí, sin que nadie me mire y diga "esta muchacha está loca", y quizá lo esté, o quizá loca sea esa persona que no ha querido sentir lo que yo siento.
Bienvenidos a mi nuevo sueño
Donde estalla mi imaginación