Capítulo cinco.
Esperé mucho tiempo despierta y no aparecía, estaba acostada en la cama con Pulgas sobre mis piernas, el sueño me vencía y me dejé dormir. Algo me despertó, aire frío, estaba helada, abrí los ojos y la ventana estaba abierta, me froté los ojos aún dormida, me quité la sábana de encima y cuando fui a poner lo pies en el suelo, los alcé rápido, estaba dormido sobre mi alfombra, se veía tan perfecto, el compás de su respiración suave, acompasado, la línea de su rostro era perfecta, crucé las piernas y me quedé más de media hora observando cada respiración, cada movimiento, cada rasgo de su cuerpo, creo que me estaba ¿enamorando? imposible, no lo conocía de nada, era un chico muy misterioso, con muchos secretos, mucha historia que desconocía, era totalmente desconocido para mí, pero sentía cierta familiaridad, lo sentía cercano. Abrió los ojos y me miró sin verme, se incorporó sentándose en la alfombra y puso sus manos en mis rodillas, me estremecí e instintivamente coloqué mis manos sobre las suyas, las agarré y le ayudé a levantarse del suelo, no apartaba sus ojos de mis ojos, y yo hacía lo mismo, cuando estuvo a la altura de mi cara me incliné hacia él soltando sus manos y colocando ambas manos a ambos lados de su cara atrayéndole hacia mí, me sorprendió la suavidad de su piel y su calidez, cambió el gesto de su cara y suavemente cogió mis manos y las quitó de su cara.
Bajamos en silencio la escalera hasta la puerta, cogí las llaves del pequeño mueble del recibidor, cuando me dirigía a abrir la puerta apartó mis manos de ella, me giró hacia el y me besó, fue la sensación más agradable de mi vida, sentí el calor de sus labios acariciando los míos, sentí como el calor recorría todo mi cuerpo y la sensación de placer que ello me produjo, le acaricié la cara y su tacto suave volvió a sorprenderme, la acaricié el pelo y lo apreté hacia mí, nos separamos, deseando no hacerlo jamás y nos miramos largo rato a los ojos, me acarició la cara, y me dio un beso en la frente.
- Amy vengo a resolver tus dudas - Soltó mis manos y se sentó a los pies de la cama, dejando bastante espacio entre ambos.
- Sí claro - dije desconcertada. Creo que me estaba rechazando. Que vergüenza sentí.
- Vine a verte como te dije, pero al ver que estabas dormida no quise despertarte y al final yo quedé dormido también - Sonrió. Qué sonrisa - Bueno Amy, esto se está poniendo cada vez más peligroso, y tengo que contarte todo de una vez, tu enemigo se llama Gaziel, y es un ángel caído, Dios lo lo desterró del cielo y ahora ha formado un ejército de ángeles caídos para destruir a la raza humana, pero antes quiere acabar con toda descendencia que implique a los ángeles, así que por eso estás doblemente en peligro amy.
- ¿Pero Eliel tú qué pintas en todo esto?, ¿también eres un ángel?.
Se quedó dubitativo pero contentó.
- Sí, soy tu ángel de la guarda.
Vaya, eso no lo esperaba. Mi ángel de la guarda, ahora eso lo cambia todo, y aclara muchas cosas, como por ejemplo el sentimiento de cercanía hacia él.
- Mi ángel de la guarda - Dije en voz alta.
- Sí, así es, por eso estoy aquí, mi deber es cuidarte y no dejar que nada te ocurra.
- Y si soy pariente de Gabriel, ¿por qué no es el mi ángel custodio?, no sería mejor así¿?
- No, puesto que el es un arcángel Amy, es superior a todos los ángeles, ¿cómo explicarte?, es como si fueran los encargados de personal, ¿lo comprendes?.
- Ummhhh, vale y ¿cómo vas a protegerme? o ¿qué es lo que tenemos que hacer? - Me estaba poniendo muy nerviosa, me temblaban las piernas, ¿qué iba a hacer yo, una simple humana, frente a un ejército de ángeles?
- No te preocupes, conmigo estás a salvo, soy muy hábil - Desde que sonríe se me quita cualquier temor - Ahora tengo que irme, que es muy tarde.
Se dirigió a la ventana, y le dije.
- ¿Por qué no sales por la puerta? evitarás romperte la espinilla - Y me eché a reír.
Bajamos en silencio la escalera hasta la puerta, cogí las llaves del pequeño mueble del recibidor, cuando me dirigía a abrir la puerta apartó mis manos de ella, me giró hacia el y me besó, fue la sensación más agradable de mi vida, sentí el calor de sus labios acariciando los míos, sentí como el calor recorría todo mi cuerpo y la sensación de placer que ello me produjo, le acaricié la cara y su tacto suave volvió a sorprenderme, la acaricié el pelo y lo apreté hacia mí, nos separamos, deseando no hacerlo jamás y nos miramos largo rato a los ojos, me acarició la cara, y me dio un beso en la frente.
- Esto no está nada bien - Dijo con voz asustada - Debo irme, nos veremos mañana.
Salió de la casa y desapareció en la oscuridad, no entré en casa hasta pasado un rato, estaba feliz, asombrada, cautivada y asustada. al entrar pasé por la cocina a tomar agua, sentía la boca seca.
A la mañana siguiente, cuando desperté me sentía radiante y llena de felicidad, oí el claxon de Linds fuera y corrí a vestirme, como siempre se me hacía tarde, asomé por la ventana para decirle que ya iba, en el alfeizar había una pluma blanca preciosa, la recogí y la guardé en la gaveta del semanario.
- ¿Qúe tal la noche sin mí? - Preguntó Linds.
- Muy interesante - Dije.
Llamaron a Linds al móvil y mientras íbamos camino a la entrada del Instituto, vi el coche de Eliel, el corazón se me sobresaltó, y aceleré el paso, allí estaba en la ventanilla de admisión. Caminé hasta el y al llegar a su espalda oí lo que decía.
- Sí, biología está bien.
Notó mi presencia y al girarse mostró una de esas hermosas sonrisas suyas.
- Ahora estarás más segura - dijo sin quitar la sonrisas de sus labios.
- ¿Te has matriculado en el instituto? - Dije con sorpresa y entusiasmo.

qué bien!!!
ResponderEliminareste está flojo, no sé.
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