Por fin llegó el día, esta vez todo será distinto, hoy hablaré con el y le diré todo lo que siento. Hoy me siento preparada y estoy feliz.
Le cité en nuestro parque donde siempre pasábamos la tarde con nuestros amigos, no tiene ni idea que iré sola, le dije que habíamos quedado todos como de costumbre. Los nervios afloran cuando llega la hora de arreglarme, abro el armario y busco el vestido azul que me compré para la ocasión, una tela alegre, ligera y vaporosa, con un pequeño brillante en cada fina asilla, el cual hace de botón para la misma, me miro en el espejo y me veo en la cara una sonrisa tonta, me senté a los pies de la cama y me puse unas sandalias blancas llenas de tiras y un cordón para entrelazar en mi pierna, saco un poco de brillo de labios del cajón de la cómoda, me gusta lo natural, meto las llaves de casa el móvil y la cartera en un bolsito de tela blanca que me hizo mi abuela hace unos años, volví al espejo y asentí, estaba lista.
Por el camino los nervios fueron en aumento y no podía borrar la sonrisa de mi cara, pensando en la cara que pondría salía una pequeña risa tonta de mi garganta, la gente me miraba y yo saludo riendo, me sentía radiante, llena de felicidad, ya divisaba el parque una explosión abrió todo mi ser por dentro, había preparado lo que iba a decirle desde hacía ya días, crucé la calle y lo vi sentado en el banco con un pantalón vaquero y la camisa negra que tanto me gustaba, marcaba la forma de su cuerpo, era un chico delgado pero con buen cuerpo, un palmo más alto que yo, de piel morena y pelo castaño, tenía unos ojos inmensos de color azul zafiro rodeados por unas pestañas espesas, era perfecto. Me miró y me subieron los colores, notaba el calor en la cara, le sonreí y me senté a su lado.
- No ha llegado nadie aún - Dijo con su voz risueña.
- Ian, no vendrá nadie, te cité por que tenía algo importante que decirte - Me miró con curiosidad pero sin quitar su preciosa sonrisa de los labios - Somos amigos desde hace años y poco a poco mis sentimientos hacía ti han ido haciéndose aún más grandes hasta convertirse en un gran cariño, y del cariño he pasado a sentir por ti algo mucho mayor, y mucho más intenso, llevo unos meses pensando en ti a todas horas, pensando que estarías haciendo, cuando volveríamos a vernos, si tendrías un minuto para mí, y hoy me levanté con la sensación de que estaba preparada para abriste mi corazón y mis sentimientos, tengo que quitarme este peso de encima - Lo miré, notaba el ardor en mis mejillas, pero al fijarme en el estaba tan rojo como lo estaba yo - ahora después de haberte dicho todo esto espero una respuesta, pero espera no quiero que sea ya, quiero que lo pienses, y cuando estés seguro de lo que decir estaré esperando, no quiero que digas algo que me haga daño, pero quiero que sepas que sea cual sea tu respuesta la aceptaré y nada cambiará entre nosotros.
Antes de terminar de hablar me apretó con fuerzas junto a el, noté su corazón latir a cien por hora, no me había dado cuenta de mi respiración agitada hasta que estuve junto a su pecho y entonces dijo.
- Phoebe has sido más valiente que yo, llevo mucho tiempo queriendo decirte lo mucho que me gustas y las ganas que tenía de poder tenerte entre mis brazos, no me hace falta pensarlo, estoy seguro de lo que siento por ti y puede ser tan grande como el universo, gracias por haber sido tan valiente.
Y nos fundimos en un romántico beso que aún hoy, 45 años después, lo recuerdo con muchísimo cariño y nostalgia.
No podía imaginar que tanto tiempo después estuviera a mi lado aquel chico de 16 años y ojos zafiro a mi lado y habría sido tan inmensamente feliz.
Mi Rincón Del Pensamiento
Bienvenidos a mi nuevo mundo
Donde mi imaginación salta a la pantalla
jueves, 10 de mayo de 2012
martes, 8 de mayo de 2012
Fin...Continuará
Le he dado muchas vueltas y creo que no voy a seguir con la historia de "Silencio", no me termina de gustar la trama, hay algo que se me escapa y no sé lo que es, se ve muy sencilla y pesada. Empezaré quizás una nueva con más paciencia y sin prisas a ver si esta sale mejor. :) gracias a los que la leen y me ayudan a mejorarla.
viernes, 4 de mayo de 2012
Felicidad
Deseo, un sentimiento irrefrenable que te incita a obrar, un algo que somos incapaz de controlar, el deseo físico o intelectual, a cual mejor. En el camino de la vida nos llenamos de miles de deseos, miles de metas por cumplir, mil cosas por conseguir, en ese trayecto llegamos a conseguirlos, a cambiarlos por otros o incluso a desecharlos por alguna razón, pero siempre va con nosotros.
Cuando cumples uno de esos deseos nos inunda la felicidad y el placer de haberlo conseguido. Y ahí es cuando explota la adrenalina y el deseo de conseguir más, por que así somos los humanos queremos siempre más, no nos conformamos y luchamos por dar otro paso más en nuestro camino hacia la meta, el deseo de los deseos, por que al fin y al cabo vamos luchando toda una vida para una cosa en particular la FELICIDAD plena, luchamos toda la vida siempre con el objetivo de llegar a ser felices, pero lo que no sabemos es que sea cual sea la meta, cada día el mero hecho de estar vivos y poder continuar es la felicidad más grande que tenemos, el estar junto a nuestros seres queridos, el tener cariño y afecto por parte de otro, el repartir amor con la gente que quieres, ahí radica la felicidad, en vivir cada día como si fuera el último.
jueves, 3 de mayo de 2012
La oportunidad
Ánimo. Cuando la felicidad y la oportunidad llaman a tu puerta, invítalas a entrar, abónalas, riégalas, no dejes que se marchiten, por que desde que empiezan a salir por la ventana te encontrarás sumido en el remolino de la tristeza y la desesperanza. Dicen que el tren pasa una vez, y es verdad pero pasa una vez al día, o incluso una vez cada cierta hora, está en ti agarrarte a el y no soltarlo, ni caerte, hay que poner los pies firmes, la mirada al frente y el alma dispuesta a la luchar por lo que quieres, así es como único se puede salir adelante. Yo hoy me propuso aferrarme con fuerzas y luchar, te invito a seguirme.
lunes, 30 de abril de 2012
Virginia, mi mejor AMIGA.
La primera vez que la vi pensé que era un prepotente estirada, tan estirada en su silla, observando todo lo que pasaba a su alrededor, mirada asesina cuando posaba sus enormes ojos sobre los tuyos, y zassss apartaba la vista. Uuuugh pero que repugnante la niña esta, pensaba yo, yo que iba dispuestísima a conocer nueva gente.
Pasaron así los días del curso y poco a poco empezamos a entablar conversación pero de muy escuetas palabras, había creado una muralla impenetrable a su alrededor. Habíamos creado un grupito de chicas entre todas, pero siempre había una con la cual teníamos más afinidad, y no nos pudimos conocer bien hasta casi acabado el curso, un curso de 9 meses, nunca pensé que ella, la chica estirada del principio de curso se convirtiera así en una de las personas que más adoro, esa chica de personalidad fuerte, a veces muy pesimista, con su cabecita llena de proyectos e ideas, llena de dudas, pero desbordando amor por sus seres más queridos, una loca con la que reir, una amiga en la que apoyarte y llorar, una persona a la que acudir, un mano amiga.
Ella, esa muchacha de pocas palabras y de muy mal humor, es hoy por hoy la mejor de mis amigas. ¿Tengo problemas? a llorarle a Virgi (por que no le gusta que la llamen Virginia, me extrangula xD) ¿Tengo alguna buena noticia? a soltarsela a Virgi, sean cuales sean las cosas que surgen en mi cabeza, todas y cada una de ellas, las sabe, esa niña que poco a poco descubrí, que me alegro por millones de años luz de haber echado abajo su coraza y penetrar en su gran corazón, y de seguir junto a ella a pesar de la lejanía.
Por que tú eres y serás la mejor amiga que se pueda tener.
Por que como tú no hay dos.
Por que contigo todo ha sido risas, llantos, enfados y todo lo que conlleva una amistad que durará siglos.
Por que tú y yo formamos un uno.
Por que te quiero y punto.
Vir gracias por aparecer en mi vida, eres la mejor de las mejores.
Para ti por ser tú.
¡¡¡GRACIAS!!!
viernes, 27 de abril de 2012
Capitulo siete
Mientras yo daba los datos en el hospital, los médicos se alejaban por el pasillo con mi madre en una camilla, como seguía aterrada por la situación casi no podía hablar con la enfermera y me acompañó a una salita de espera para que me tranquilizara.- Amy será mejor que te sientes y te tranquilices, verás que tu madre sale de esta, es una mujer muy fuerte.
- Vera, estoy muy asustada no sé qué hacer - Dije casi gritando
Miré hacia la entrada y ví entrar al inspector Deabon con un policía, ahora me preguntaría por lo que había pasado y no tenía ni idea de qué decirles, ¿tuvimos un enfado y me largué de casa, después al regreso la encontré dónde la había dejado con una puñalada en el pecho?, ¿en qué me había metido?. Se acercaron y se sentaron en las sillas enfrente de la mía.
- Buenas noches Amy, mi nombre es Carl Deabon y este es Luke Steen, tenemos que hacerte unas preguntas.
Sólo asentí con la cabeza, y ellos empezaron a bombardearme a preguntas que no tenían sentido, o yo no se las encontraba, le conté todo tal y como había ocurrido, desde que llegue de clase hasta volver con Linds, sus miradas se encontraron y asintieron entre sí.
- Amy si recuerdas alguna otra cosa que nos pueda ayudar, te dejo aquí mi tarjeta, llama sea cual sea la hora, no hay ningún problema - Dijo el inspector me tendió la mano la estrechamos y se fue.
Me levanté y me fui hasta la enfermera, que nos había dejado solos al entrar el inspector y su acompañante.
- ¿Cuando sabré algo de mi madre?
- Ahora le están haciendo pruebas a ver cómo está la herida, y los daños que le ha producido en el cuerpo, verás que pronto traen noticias, tú espera tranquila - Ella hablaba pero yo no la oía - Amy ¿quieres que llame a alguien?.
- ¿Podrías llamar a Lindsay y decirle que estoy aquí?
- De acuerdo, tú espera allí.
Me senté de nuevo en aquella salita, fría, triste, sin sentimientos, blanca por todas partes, el único color que tenía era una pequeña televisión encendida con el volumen muy tenue, no podía ni fijar la mirada en ella, mi mente estaba muy saturada. Había pasado más de dos horas después de ver la camilla recorrer aquel pasillo y aún no habían respuestas, y Linds no había aparecido aún, me acerqué de nuevo a dónde estaba la enfermera.
- Vera, mi madre lleva más de dos horas ahí dentro y aún no ha salido nadie a decir nada, ¿eso es normal? - Noté la voz temblorosa y gastada.
- Está bien, espera aquí, voy a ir yo a preguntar ¿vale?.
Cuando desapareció por el pasillo, me asomé a la puerta a coger un poco de aire, notaba que me estaba fallando el cuerpo, justo cuando las puertas se abrían ante mí apareció Linds corriendo y me abrazó llorando.
- Ohh nena cuanto lo siento, ¿sabes algo nuevo?, ¿estás bien? ¿quieres que vaya a buscarte algo de abrigo, algo de comer?.
- No tranquila estoy bien, aún no me han dicho nada, acaba de entrar Vera a preguntar.
- Pues ahí viene, vamos - Dijo con prisa
El trayecto entre ambas me pareció eterno, aunque venía con una sonrisa en los labios.
- Ella está bien, la herida no le tocó ningún órgano, pero ha perdido mucha sangre, ahora le están haciendo una transfusión, y te puedo decir que tiene mejor color. Ahora vendrá el médico a hablar contigo, mientras esperen ambas en la salita.
Me puse las manos en la cara y comencé a reír como una histérica, Lindsay me miraba asombrada mientras yo no podía parar de reír, y en pocos segundos la risa se convirtió en llanto, me abrazó y me tranquilizó pasándome la mano por el pelo y la espalda.
- Nena ya está aquí el médico.
- Amy puedes estar tranquila tu madre evoluciona de forma muy favorable, podrás entrar a verla dentro de un momento, pero no podrás estar mucho rato, ya que ha perdido mucha sangre y está muy agotada, si hubieses tardado un poco más en llegar quizás las cosas hubiesen sido fatídicas, vendré a buscarte para que entres a verla.
tenía tanta tensión acumulada que suspiré como nunca lo había hecho, me giré hacia Linds y le sonreí, comencé a contarle como había encontrado a mamá cuando llegué a casa cuando volvió el médico, nos levantamos ambas, pero el médico sólo permitía que pasara yo.
Cuando entré en la habitación tenía los ojs cerrados, me acerqué le cogí la mano y la llamé bajito.
- Mamá, estoy aquí.
Abrió los ojos y me apretó la mano, me sonrió y me dijo que no preocupara que todo estaba bien, que pronto volvería a casa y reanudaríamos nuestra conversación, le dije que había venido el inspector Deabon y que seguramente también querría hablar con ella.- Amy, yo no vi nada, estaba pensando en la conversación que habíamos tenido y de pronto sentí una punzada en el pecho, y un dolor horrible se apoderó de mí, noté como alguien me agarraba mientras me estaba desangrando y perdí la conciencia - Dijo muy asustada.
Entró el médico y me dijo que la dejara descansar que mañana sería otro día, le dí un beso en la frente me despedí y le dije que mañana a primera hora estaría con ella. Linds me llevó a casa, quería quedarse conmigo esa noche pero le dije que estaba bien que no hacía falta, me daría una ducha y me acostaría, la convencí y se marchó no sin antes insistir.
Cuando salí de la ducha me puse el pijama y me miré al espejo, no me reconocía tenía la cara pálida y los ojos hinchados, rojos. Me dispuse a salir del baño para meterme en la cama, lo necesitaba más que nada, pero cuando abrí la puerta una sombra se acercó a mí y me agarró con fuerzas, no me había dado tiempo de pensar en el, pero allí estaba abrazándome con fuerza, me sentí desvanecer en sus brazos y caí en un profundo sueño. al par de horas desperté y él estaba allí abrazado aún a mí mirándome con rostro triste.
- Siento no haber llegado a tiempo, no pude hacer nada por evitarlo. Siento ser portador de más malas noticias Amy, pero ya ha empezado la guerra, y tú eres su punto clave, el ataque a tu madre ha sido intencionado, han mandado a alguien a matarte y se confundió con tu madre. A partir de hoy tienes que andar con mucho cuidado, no vamos a cambiar nada de tu vida normal, seguirás yendo a clase y haciendo las cosas que haces normalmente, a tu madre se le ha asignado protección divina, al igual que a ti...
No tenía ganas de hablar solo quería dormir y despertar de ese maldito sueño.
-... estaré día y noche pendiente a ti, te prometí que no dejaría que te pasara nada y así será.
- Eliel ¿pretendes que después de lo de hoy siga actuando como hasta ahora?, han intentado asesinar a mi madre, ha estado a punto de morir, ¿qué tengo que hacer, esperar a que venga a mí y siga matando a mis seres queridos. O me mate? Tenemos que hacer algo, quizás irnos de viaje, o irnos lejos de aquí.
- Amy no es tan fácil, te encontrará estés dónde estés, no estamos hablando de un simple mortal, estamos hablando de seres "especiales", no te pasará nada si haces lo que yo te digo, el no debe saber que sabes esto, debe creer que sus planes están saliendo bien, pero no lo logrará lo mataré antes de que pueda hacerte nada, no permitiré que te ocurra ni lo más mínimo, antes moriría si pudiera pasarte algo, confía en mí, por favor.
- Mañana iré al hospital a ver a mamá. Confío en ti Eliel. - Y me dejé dormir, no sé siquiera si lo oyó.
Pasé la noche soñando, en cada uno de ellos moría, alguien me mataba, y siempre quedaban plumas negras a mi alrededor.
Amor y Miedo
Asustada corrí entre los árboles, mi cuerpo casi no me respondía ya, mi corazón acelerado y mi respiración agitada tenían mi mente moribunda, estaba muerta de frío, y aún no sabía que estaba haciendo en medio de aquellos árboles ¿cómo había llegado hasta allí?, sentí un pinchazo en el estómago, esos pinchazos que nos dan cuando presentimos cosas, de repente oí pasos tras de mí, corrí más, corrí todo lo que podía ya que tenía las piernas llenas de heridas a causa de estar descalza, ya había tenido que levantarme varias veces por tropezarme,y el frío cada vez era más y más intenso, oía los pasos cada vez más cerca, no miré hacia atrás ni un solo momento sabía que eso haría que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, no podía permitir gastar más tiempo tenía que salir de allí, pensaba que ya no podía más cuando vislumbré pequeñas luces a lo lejos, me parecieron coche, e intenté acelerar mi paso pero ya mi cuerpo no podía más y me desplomé en el suelo, me agarré las rodillas y me hice un ovillo, los pasos estaban ya muy cerca, los oía casi a mi lado, me agarraron los hombros una bonita voz me dijo.
- ¿Qué haces tú sola a estas horas por el bosque?
Lo único que pude hacer fué llorar y aferrarme a aquel cuello que me era del todo familiar, me cogió la cara y entre lágrimas nos dimos el beso más intenso del mundo. En mi sonambulismo salí al bosque a buscarlo y al despertar me había asustado por no saber qué hacía allí, me levantó del suelo entre sus fuertes brazos y me llevó a casa.
Esa noche se quedó en mi cama, y esa fué la primera noche de muchas otras.
Demien gracias por aparecer en mi vida.
- ¿Qué haces tú sola a estas horas por el bosque?
Lo único que pude hacer fué llorar y aferrarme a aquel cuello que me era del todo familiar, me cogió la cara y entre lágrimas nos dimos el beso más intenso del mundo. En mi sonambulismo salí al bosque a buscarlo y al despertar me había asustado por no saber qué hacía allí, me levantó del suelo entre sus fuertes brazos y me llevó a casa.
Esa noche se quedó en mi cama, y esa fué la primera noche de muchas otras.
Demien gracias por aparecer en mi vida.
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