Después de aburrirme un rato al ordenador, me fijé en el reloj, las 10 de la noche.
- Qué extraño, mamá debería haber llegado ya.
Me levanté y me dirigí al teléfono, llamaría a su oficina, el piloto parpadeaba, habían dejado un mensaje, después lo escucharía, ahora me urgía saber de mamá, llamé pero nadie contestaba, llamé al móvil y no lo cogía, que extraño, probablemente venga de camino, colgué y pulsé la tecla de los mensajes, tras un largo silencio oí una ligera voz que decía.
- Siiiilencio.
Sobresaltada colgué el auricular tan violento que cayó al suelo, lo recogí rápidamente como si quemara y lo coloqué. Esto sí era extraño, ¿ahora también por teléfono?, estaba asustada y mamá sin llegar, apagué las luces de la casa y volví rápidamente a mi habitación, al entrar vi una sombra hacia mis pies.
- ¡Oooh Pulgas me has asustado!. Recogí al gato del suelo
- Miauu
Me senté a los pies de la cama aún nerviosa, mientras el gato ronroneaba y me pasaba la cola por la cara, estaba ansiosa no sabía que estaba pasando, por qué no dejaba do oír es voz y esa misma frase, al principio no eran tan frecuentes, llegué a creer que era mi imaginación, pero ya estaba segura de que no eran cosas mías y que realmente la oía. De repente sonó el pestillo y el rechinar de la puerta de la entrada, por fin mamá había regresado. Solté al gato y corrí hacia la puerta pero la casa seguía a oscuras y la puerta seguía cerrada, aún así seguí hacia la puerta y noté que alguien me miraba desde algún lugar de la casa, giré sobre mis pasos y encontré al final de las escaleras la sombre del hombre de mi sueño, no grité, no corrí, no me asusté, solo observé, ahora la veía con más claridad ya que la luz que salía de mi habitación insidia sobre el cuerpo y pude distinguir una figura delgada, hombros estrechos, un cabello corto y ondulado, y esos ojos penetrantes que recordaba del sueño. La figura bajó los primeros escalones despacio y yo seguía sin moverme, no podía apartar los ojos de aquella figura y de aquellos ojos que no dejaban de observarme, volvió a bajar otro escalón y reaccioné alejándome unos pasos hacia atrás sin desviar la mirada.
- No te asustes por favor, necesito decirte algo muy importante - Dijo la voz, tan suave y melodiosa que me pareció de otro mundo.
- ¿Cómo? - No sabía que otra cosa responder estaba aturdida, y me sentía desorientada.
Me disponía a coger el pomo de la puerta para salir corriendo cuando noté que su mano presionaba sobre la mía, me giré tan bruscamente que la figura retrocedió y me soltó.
- Prometo que no voy a hacerte ningún daño, puedo explicártelo- Dijo
Entonces ví el reflejo de unos faros, me giré para ver a través de la ventana y vi el coche de mamá entrando por el camino, cuando volví a girarme hacía la figura había desaparecido.
Corrí fuera de la casa en busca de mamá, y allí estaba ella con unas ojeras enormes y el rostro demacrado del cansancio, iba a contarle lo sucedido, pero decidí contárselo después de la cena, no sabía por qué el roce de aquella mano había descargado en mí todo tipo de sensaciones, paz, serenidad, tranquilidad, aún sentía el calor en mi mano, estaba confusa, un extraño entra en casa y yo pensando en el calor de su mano.
- ¿Te veo en las nubes esta noche Amy, ha pasado algo? - Notaba su voz cansada.- No nada interesante - ¿por qué no se lo había contado? sentía que no podía contarle lo ocurrido, algo en mi interior me decía que no era necesario.
Mi madre no solía ser muy habladora después de venir del trabajo, se limpió las manos, y salió de la cocina.
_ Vamos a dormir que ya es hora - Dijo sin ganas.
Me levanté e hice lo mismo, la vi subir las escaleras sin ánimo ninguno, pasaba más de medio día trabajando en esa oficina, arreglando el papeleo del fiscal, y cuando llegaba a casa sólo quería darse un baño y acostarse a dormir. Éramos solo ella y yo, mi padre nos abandonó cuando solo tenía 4 años, mis recuerdos hacía el son demasiado vagos, recuerdo pocas cosas, pero una de ellas la recuerdo con mucha claridad.
Un día de verano me subió al coche y me dijo que hacía muchísimo calor y que teníamos que refrescarnos, paró frente a los viejos almacenes de la ciudad, y yo corrí tras el hasta un montón de piscinas, cuando me dijo que eligiera una, cogí la más que me había llamado la atención, no la más grande, no la más bonita, solo una que tenía una foto de una pareja un niño y un perro que jugaban en la piscina, y esa es la que nos llevamos a casa.
Hacía tiempo que no recordaba ese día, apagué la luz de la cocina y subí las escaleras, oí a mamá en su cuarto, me acerqué le dí las buenas noches y me fui a mi habitación, Pulgas estaba acostado en la almohada cuando me vio entrar se levantó ronroneó y se bajó de la cama, me quité la ropa, me puse una camisa vieja que usaba para dormir y me acosté, Pulgas de un salto se subió a la cama, se estiró se colocó a mis pies y me dormí.
El mismo bosque, pero esta vez había algo diferente, los colores parecían más claros, y cuando miré hacia donde estaba la sombra la otra vez, la vi, pero esta vez no era una sombra, vestía con unos pantalones negros, muy perfectos en mi opinión y una blusa ancha y blanca, ahora veía todo claro en él, era guapísimo, no tendría más edad que yo, me miraba como yo a él, me sonrío y quise acercarme a él.
Desperté, maldita sea, Pulgas se había bajado de la cama y estaba arañando el marco de la ventana, me acerqué pero no vi nada, lo cogí y lo llevé conmigo a la cama, ¿volvería a soñar?.
:O me dejas en ascuas jajajajajajaa ME ESTA ENCANTANDO! intrigadisima!
ResponderEliminar:9 gracias, intento mantener la intriga :$
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