Estaba en clase de Historia, aguantando al profesor que no paraba de hablar, esta era una de las asignaturas que más odiaba, tanta fecha, tanto nombre, ¿qué me importaba cuando y dónde había habido una guerra o se había muerto un rey?, y ahora sabiendo que Eliel estaba en el instituto, menos podía concentrarme, cuando tocó el timbre del final de hora, metí los libros en el bolso y salí corriendo al pasillo, lo busqué con la mirada de un lado a otro pero no lo veía, alguien me tocó el hombro suavemente me giré y era el, que vuelco me dio el estómago, me miraba con una sonrisa amplia y como siempre encantadora, lo abracé con todas las fuerzas que me dejaba el cuerpo, ya que a causa de los nervios que me provocaba perdía toda mi fuerza. Apartó mi cara y me besó, un beso que no duró más de tres segundo, pero para mí duró horas (qué exagerada) me encanta sentir sus labios y la calidez de su cuerpo. Le cogí de la mano y nos alejamos del resto, me lo llevé a los jardines y nos sentamos en un pequeño banco que estaba frente a una fuente que ya no funcionaba.
- ¿Cómo ha ido tu primer día de clase? - Pregunté- No sabía lo cansado que sería esto, si lo llego a saber hubiese buscado otra forma de tenerte cerca - Se echó a reír.
Me encantaba el sonido de su voz.
- Pues aún nos quedan un par de horas más, así que vete acostumbrándote por que tienes muchos dáis por delante - Y me fijé en la fuente, de la cual volvía a salir agua, miré a Eliel asombrada me sonrió, me besó la mano y la puso en su pecho.
- Eres el ser más hermoso que he visto en mi vida - Me dijo sin apartar sus ojos de los míos - No puedo dejar de mirarte, no pensé nunca que podría pasarme esto, me tienes hechizado Amy. Hoy nada ni nadie podrá separarte de mí, mientras estés conmigo nunca te pasará nada. Te lo prometo.
No sabía qué decir, mis ojos se habían llenado de lágrimas y empezaron a salir por sí solas, lloraba de alegría, el secó mis lágrimas con sus dedos y me abrazó tan fuerte que casi me deja sin respiración, pero podría morir de esta manera, era la persona más feliz del mundo junto a él.
Tuvimos que regresar a clase, pero no dejé de sentir su intenso abrazo en ningún momento del día, sentía sus palabras vibrar en mi mente, las cosas que me había dicho sonaban sinceras y llenas de amor, me puse a pensar que era demasiado para mí, era un chico extraordinario y en cambio yo me sentía poca cosa a su lado, un mensaje al móvil me sacó de mis pensamientos.
- En 2 minuts t spero n ls aparkmientos, al kmbio de hra. Bss - ponía en mensaje.
- Esta Linds
Cuando tocó el timbre me dirigí rápido a los aparcamientos, estaba sentada en el coche con el móvil en la mano, estaba escuchando a The Fugees, cuando me vió apagó la música y me sonrió.
- Chica tengo algo muy importante que decirte, pero muy importante, esta mañana en la taquilla me habían dejado una notita y me decía de vernos a la hora del almuerzo en gimnasio, ¿a qué no sabes de quién era?...
- Uy uy uy no me lo puedo creer, no me dirás que era de Roland ¿no? - Dije llena de sorpresa.
- Jajajaja, exactamente, el mismo que viste y calza, me ha invitado a salir este de semana al parque marítimo, ¿qué te parece?
- Eso es genial¡¡¡, ya era hora que se lanzara, me alegro y muchísimo, y ¿qué piensas hacer?
- No lo sé - Dijo con una sonrisa pícara.
- Irás, se te ve en la cara.
- Amy no puedo perder esta oportunidad, estoy de los nervios, no me lo creo aún - Dijo con una risa nerviosa - esta tarde tenemos que ir de compras.
- Linds no voy a poder esta tarde ya tenia planes.
- Nena esto es un asunto de vida o muerte, ese chico puede esperar, esto es muy importante y tú mi mejor amiga tienes que ayudarme.
- Eres muy lista, eso se llama chantaje emocional Lindsay Marie - Le dije riendo, hizo un movimiento de hombros y se rió - Está bien iremos de compras.
Al final de las clases no encontré a Eliel, tenía una nota en la taquilla donde decía que nos veríamos a la noche, como siempre Linds me llevó a casa.
- Vengo a por ti dentro de una hora, ¿estarás lista?
- Prometido - Dije con mi mejor cara de santa.
Entré en casa y me encontré con mi madre en el sofá, se giró y me miró.
- Por fin en casa - Me dijo - Paso más tiempo fuera de casa que dentro, este trabajo me tiene estresada, ya no puedo dedicarte ni tiempo, siéntate tenemos que hablar.
- Cuando me hablas así se me eriza todo el cuerpo. Le dije.
- Amy, creo que tenemos que vender la casa, no puedo con todos los gastos por más que trabaje, estoy perdiendo mi vida, y estoy perdiéndote a ti, ya no hablamos, cuando llego a casa lo que quiero es descansar. He visto cerca del pueblo una casita, necesita unos arreglos, pero estará bien, sé que tú le tienes mucho cariño a esta casa pero verás que en la otra casa estaremos mejor.
- No puedo creer que te quieras ir de casa - Le dije enfadada - ¿Es que no te da pena? Toda nuestra vida a transcurrido entre estas paredes, esta casa ... - No dije nada más y salí corriendo a mi habitación.
Me cambié rápido de ropa, y salí de casa, Linds me cogería por el camino. No estaba dispuesta a abandonar mi casa.
Fuimos a comprar como siempre a la gran superficie que estaba en el pueblo, y como siempre Linds se gastó más dinero del que debía, compró ropa, zapatos, y muchas chuches, nos paramos en la plaza y nos hartamos a chuches mientras le contaba los planes de mi madre de abandonar nuestra casa.
- No puedo creer que te vayas de allí, aunque también debes pensar en tu madre, no puedes ser egoísta, tu madre se pasa todo el día trabajando, y en viajes de negocios, eso tampoco es vida para ella.
- Ya lo sé, pero esa casa la compró mi padre y es uno de los pocos recuerdos que tengo de el, si lo perdemos. ¿qué me quedará?.
- Nena habla con ella, siéntate y habla con ella, quizá haya otra solución.
Cuando me dejó en casa, mi madre aún estaba en el sofá, no había movido ni un músculo desde que me fui. de allí.
- Mamá, ¿no hay otra posibilidad? - No se movió, no me habló, no movió ni un músculo.
Me acerqué y al verla grité, grité y grité, tenía el pecho ensangrentado y no se movía, le tomé el pulso y aún latía, era un latido muy débil, mi madre se moría.- Aguanta mamá, llamaré a una ambulancia. No me dejes tú también.
La ambulancia llegó pronto, me subí con ella, tras de mí subió un médico y comenzó a enchufar el cuerpo de mi madre a miles de aparatos, otro médico subió y cerró las puertas, ya salíamos de camino al hospital.
no quiero que ala madre se muera!!!!!! ayyys. NOTA: linds se parece a alguien creo yo jajajaja
ResponderEliminarA quién se parece¿? xD. Vamos a ver que pasa en el siguiente capítulo, creo que la cosa se está poniendo más interesante :)
ResponderEliminarno sé, tu qué crees? pues sí más interesante y quiero más!
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